Análisis de neuromarketing de las campañas a la Gobernación de Antioquia

Las neurociencias modernas no surgieron de la nada ni son una moda pasajera. Son el resultado de más de un siglo de convergencia entre biología, psicología y ciencias formales. Hoy, en pleno siglo XXI, su impacto es evidente en campos como el marketing político, donde entender cómo ve, siente y decide el elector es tan importante como el mensaje mismo.

El punto de partida suele ubicarse a finales del siglo XIX, cuando Santiago Ramón y Cajal, Premio Nobel de Medicina en 1906, demostró que el sistema nervioso está compuesto por células individuales: las neuronas. Este hallazgo permitió pensar el cerebro no como una masa indiferenciada, sino como un sistema organizado, capaz de procesar información.

Durante el siglo XX, este enfoque se consolidó con el desarrollo de nuevas técnicas de estudio cerebral y, sobre todo, con la aparición de la Teoría del Procesamiento de la Información, que concibió la mente como un sistema que recibe estímulos, los interpreta y produce respuestas. De ahí nacieron las ciencias cognitivas, entre ellas la psicología cognitiva, base conceptual del marketing político contemporáneo.

De Turing a Chomsky: cuando la mente se volvió sistema

En este proceso, Allan Turing fue clave al proponer modelos formales de computación. Su trabajo inspiró la idea de que el cerebro podía entenderse, al menos en parte, como una máquina capaz de manipular símbolos y ejecutar algoritmos. Esta metáfora computacional marcó profundamente la investigación sobre la mente.

Más adelante, Noam Chomsky revolucionó la lingüística al afirmar que el lenguaje depende de estructuras mentales innatas. Esto impulsó a las neurociencias cognitivas a buscar las bases neuronales de capacidades humanas complejas como el lenguaje, la toma de decisiones y la emoción.

El resultado fue un campo claramente interdisciplinario, donde biología, computación y teoría cognitiva se integran para explicar cómo emerge la mente del cerebro. Ese mismo marco es el que hoy permite analizar campañas políticas desde una perspectiva científica.

Neuromarketing: de la academia al mercado y a la política

No es un secreto: el neuromarketing se convirtió en uno de los temas de moda en el marketing y la publicidad. En las últimas décadas, conceptos como neuronas, sinapsis y cerebro saltaron del laboratorio a las ciencias sociales, desde la antropología hasta la psicología.

En un sistema capitalista, el desenlace era obvio: aplicar estos descubrimientos al mercado y a los consumidores. Así nacieron las neurociencias aplicadas al mercadeo y, posteriormente, al marketing político. El votante pasó a ser analizado no solo como ciudadano, sino como un sujeto perceptivo y emocional.

Eye tracking y campañas políticas: el estudio de Naranjo+Calad

En 2023, en NARANJO+CÁLAD, desarrollamos un estudio aplicado sobre el uso de eye tracker en las campañas de los cuatro candidatos que punteaban en las encuestas a la Gobernación. El objetivo fue identificar elementos visuales relevantes y útiles para el análisis político.

Este tipo de herramientas permite ir más allá de la opinión y medir con precisión qué ve realmente el elector.

Conceptos clave para entender el análisis visual

Puntos de impacto: Zonas del diseño donde se buscaba atención y, efectivamente, se obtuvo.

Puntos de fuga: Zonas donde el diseñador no quería atención, pero el ojo del elector se dirigió allí.

Puntos de negligencia: Zonas donde se quería atención, pero no se consiguió.

Nivel de emocionalidad: Puede medirse con herramientas como Facereader (no aplicada en este experimento), que identifica emociones básicas: alegría, tristeza, ira, desagrado, miedo y sorpresa.

Además, se analizan dos dimensiones fundamentales:

  • Valencia: si la emoción es positiva o negativa.
  • Arousal: el nivel de activación emocional, de calmado a altamente excitado.

Estas variables explican por qué un mensaje se recuerda, se ignora o se rechaza.

Tarjetón y heatmap: el caso de la Gobernación

El análisis incluyó el tarjetón de Gobernación y su respectivo heat map, permitiendo observar patrones de atención visual en los electores.

Luis Pérez

Exalcalde y exgobernador, aspiraba por segunda vez con un eslogan ya probado: “Piensa en grande”. Fue puntero en las encuestas hasta pocos días antes de la veda legal. Su principal fortaleza fue la recordación, pero también cargó con el desgaste de lo conocido.

Eye tracking Luis Pérez.

Andrés Julián Rendón

Formaba parte del bloque de oposición a Luis Pérez, junto con Luis Fernando Suárez, Juan Diego Gómez y Mauricio Tobón. La falta de un mecanismo claro para definir un candidato los debilitó, hasta que Federico Gutiérrez se decantó por Rendón, dándole el impulso definitivo para llegar a la Gobernación.

Eye tracking Andrés Julián Rendón.

Esteban Restrepo

Su campaña inició cuesta arriba al ser el candidato del movimiento Independientes, asociado al exalcalde Daniel Quintero, cuyo mandato fue ampliamente desaprobado. Para muchos votantes cercanos a Federico Gutiérrez, Restrepo representaba la continuidad de un modelo rechazado.

Eye tracking Esteban Restrepo.

Luis Fernando Suárez

Odontólogo con maestría en epidemiología, fue gobernador encargado en dos ocasiones durante la pandemia, tras la prisión domiciliaria de Aníbal Gaviria. Arrancó bien, pero su campaña perdió fuerza rápidamente, evidenciando problemas de posicionamiento y sostenimiento emocional.

Eye tracking Luis Fernando Suárez.

Ver no es entender, medir sí

El marketing político moderno no se basa en intuiciones ni en discursos aislados. Se basa en cómo el cerebro procesa imágenes, símbolos y emociones. Herramientas como el eye tracking permiten comprobar una verdad incómoda: muchas campañas no comunican lo que creen comunicar.

Hoy, quien ignore las neurociencias, compite en desventaja. Las elecciones ya no se ganan solo en la plaza pública, sino en los primeros segundos de atención visual del elector. A continuación el episodio completo de Cerebro y Marca de la temporada Las entrañas de las campañas, a través de NCN Pódcast:

Neurociencias aplicadas a la política. Eye tracking de las campañas a la Alcaldía de Medellín.

En el siglo XXI, el marketing político dejó de ser solo propaganda y pasó a ser comprensión del comportamiento humano. Las neurociencias se convirtieron en una herramienta central para analizar cómo los ciudadanos perciben, procesan y deciden su voto. Hoy sabemos que el elector no actúa de manera puramente racional: decide con atajos mentales, emociones, sesgos y narrativas.

Este enfoque tiene raíces claras en el siglo XX. Con la Teoría del Procesamiento de la Información, la psicología cognitiva empezó a explicar la mente humana como un sistema que recibe estímulos, los interpreta y responde según esquemas previos. A partir de ahí surgieron las ciencias cognitivas, integrando psicología, neurobiología, lingüística e inteligencia artificial. El marketing político moderno bebe directamente de esta tradición: entender qué información entra, cómo se codifica y qué dispara una conducta electoral.

Con ese marco, analizar una elección no es solo contar votos, sino leer percepciones, símbolos, recursos y errores estratégicos. Veamos el caso de la elección a la Alcaldía de Medellín.

El tarjetón de la Alcaldía: de 16 candidatos a cuatro relevantes

Inicialmente, el tarjetón de la Alcaldía de Medellín contaba con 16 candidatos. Dos se retiraron durante el proceso, entre ellos Daniel Duque, concejal del Partido Verde y posteriormente cercano al representante a la Cámara Daniel Carvalho.

Como suele ocurrir en campañas locales, la atención real del electorado y de los medios se concentró en quienes marcaban mejor en las encuestas. Fueron cuatro los nombres que realmente disputaron la narrativa y el voto.

Juan Carlos Upegui: maquinaria sin emoción

Candidato del movimiento Independientes, Juan Carlos Upegui venía de ser secretario de Paz y No Violencia durante la alcaldía de Daniel Quintero. Además, su vínculo familiar —primo de Diana Osorio, esposa del exalcalde— lo posicionaba claramente dentro del continuismo.

Su campaña contó con la maquinaria de la Alcaldía de Medellín, lo que en teoría debería garantizar visibilidad y estructura. Sin embargo, desde el punto de vista cognitivo, falló en lo esencial: no logró construir una emoción movilizadora ni una identidad propia. El resultado fue contundente: no superó los 100 mil votos frente a los casi 700 mil obtenidos por Federico Gutiérrez.

Eye tracking Andrés Upegui.

Federico Gutiérrez: reconocimiento y memoria política

Federico Gutiérrez jugaba con una ventaja clave en términos de neurociencia electoral: la memoria del votante. Ya había sido alcalde entre 2014 y 2018 y venía de ser candidato presidencial en 2022.

Aunque no logró pasar a segunda vuelta presidencial —contra todo pronóstico, ese lugar lo ocupó Rodolfo Hernández—, su nivel de reconocimiento, su narrativa de orden y su marca personal estaban sólidamente anclados en la mente del elector. En campañas, eso reduce el esfuerzo cognitivo del votante y aumenta la probabilidad de elección.

Eye tracking Federico Gutiérrez.

Albert Corredor: ambigüedad estratégica

Albert Corredor fue concejal de Medellín por el Centro Democrático, partido del que se distanció tras ser sancionado junto con Paulina Aguinaga, Nataly Vélez y Lina García por no apoyar a Simón Molina como presidente del Concejo.

Su posterior cercanía con Daniel Quintero, evidenciada en manifestaciones públicas, lo ubicó en una zona ambigua: parecía una carta del quinterismo no oficial, sin el respaldo explícito pero con señales claras. Desde el marketing político, esta ambigüedad suele generar ruido cognitivo: el elector no termina de entender “quién es” ni “a quién representa”.

Gráficamente su campaña fue muy similar a la de la Alexandra Ocasio al Congreso de los Estados Unidos, lo que es muy habitual en marketing político (copiar conceptos y aplicarlos), pero que si evidencia la falta de consistencia argumental de la estrategia de comunicación.

Paulina Aguinaga: buena propuesta, mala ejecución visual

Paulina Aguinaga, también exconcejal del Centro Democrático, decidió lanzarse a la Alcaldía tras ser sancionada por su partido, que incluso le retiró el derecho al voto en las sesiones del Concejo.

Su campaña fue interesante en contenido y posicionamiento, pero cometió un error crítico desde la neurocomunicación: la falta de recursos gráficos adecuados. En un entorno saturado de estímulos, una mala identidad visual reduce recordación, credibilidad y conexión emocional. Fue, probablemente, una de las campañas más perjudicadas por este factor.

Eye tracking Paulina Aguinaga

Elecciones que se ganan en la mente

Este caso demuestra que las elecciones no se deciden solo con estructuras políticas o trayectorias previas. Se deciden en la mente del votante. Las neurociencias y las ciencias cognitivas nos enseñan que percepción, emoción, memoria y coherencia narrativa pesan tanto o más que la maquinaria.

En marketing político moderno, quien no entiende cómo procesa información el elector, ya va perdiendo la campaña. A continuación el episodio completo de Las entrañas de las campañas de Cerebro y Marca por NCN Pódcast:

Estudio Neuropolítica 2023, campañas a la Gobernación de Antioquia y la Alcaldía de Medellín

En la era de la información y la tecnología, las campañas electorales se han convertido en un complejo juego estratégico donde la lucha por conquistar la mente y el corazón de los votantes es más feroz que nunca. En este contexto, el neuromarketing ha emergido como una poderosa herramienta que permite a los candidatos y partidos políticos comprender mejor las motivaciones, emociones y comportamientos de los votantes.

¿Qué es el neuromarketing y la neuropolítica?

Antes de sumergirnos en su importancia en las campañas electorales, es crucial entender qué es el neuromarketing. Se trata de una rama del marketing que utiliza técnicas y métodos de neurociencia para comprender cómo las personas toman decisiones de compra, interactúan con la información y, en el contexto de las elecciones, seleccionan a sus representantes políticos. El objetivo es descubrir lo que realmente motiva a los individuos en un nivel inconsciente o intuitivo. En el caso de la política, las neurociencias igualmente aportan al marketing político y electoral analizando el enganche emocional de las piezas publicitarias, con los electores, como lo hace el estudio que presentamos a continuación.

Conquista de Emociones

El neuromarketing se enfoca en la importancia de las emociones en la toma de decisiones. En el ámbito electoral, las emociones son cruciales. Los candidatos que pueden conectar emocionalmente con los votantes tienen una ventaja significativa. Las técnicas de neuromarketing, como el análisis de expresiones faciales, la medición de respuestas cerebrales y la evaluación de la conducta en línea, permiten a los estrategas políticos identificar cuáles son los mensajes, discursos o acciones que generan una respuesta emocional positiva.

Transparencia y Confianza

La transparencia y la construcción de confianza son aspectos clave en las campañas electorales. El neuromarketing puede ayudar a los candidatos a comunicar de manera efectiva sus propuestas y valores. Al entender cómo las personas perciben la información, los políticos pueden evitar malentendidos y malas interpretaciones, lo que a su vez ayuda a construir confianza y a superar la fatiga informativa. En un mundo saturado de información, los votantes experimentan una fatiga informativa que dificulta la asimilación de mensajes políticos. Aquí es donde el neuromarketing brilla al proporcionar estrategias efectivas para llamar la atención y retenerla. Desde el diseño de anuncios visuales impactantes hasta la creación de contenido viral en las redes sociales, estas tácticas pueden ayudar a mantener a los votantes comprometidos.

Campañas a la Gobernación de Antioquia y Alcaldía de Medellín

Es por ello que desde hace más de una década, en NARANJO+CÁLAD venimos estudiando las expresiones gráficas de las campañas electorales en el departamento de Antioquia y su posible impacto en el electorado y a partir año 2019 comenzamos a utilizar herramientas de neuromárketing como el eye tracker y el face reader, para medir el recorrido visual y el impacto emocional que estas campañas.

En esta segunda entrega del Estudio Neuropolítica versión 2023, presentamos interesantes hallazgos de las campañas a la Gobernación de Antioquia de Luis Pérez, Andrés Julián Rendón, Esteban Restrepo y Luis Fernando Suárez y a la Alcaldía de Medellín de Juan Carlos Upegui, Federico Gutiérrez, Albert Corredor y Paulina Aguinaga. ¿Por qué no estudiamos los 10 candidatos a la Gobernación y los 14 a la Alcaldía? Por un asunto de de fatiga cognitiva.

Nos propusimos presentar un máximo de 10 estímulos a cada una de las personas que participaron en la investigación. De modo que, sumando el tarjetón, en cada caso, contábamos con cuatro cupos para los candidatos a cada uno de los entes territoriales. Adicionalmente realizamos entrevistas a profundidad para evaluar el impacto y la recordación de las piezas gráficas junto con los conceptos que evoca cada candidato, para formar una nube de palabras.

¿Es mejor si el candidato mira a la cámara o mira al horizonte? ¿Si sonríe enseñando los dientes o no? No hay una respuesta definitiva, todo parece obedecer al conjunto más que al hecho individual. Sin embargo, el exceso de información si juega claramente en contra, como queda demostrado a través de los KPI´s (Key Performance Indicator) de las piezas evaluadas. La presentación completa del estudio puede verse a continuación, al igual que la explicación pormenorizada de los hallazgos, que ofrecimos al público en el noticiero Consejo de Redacción de Teleantioquia.