Análisis de marketing político de las campañas presidenciales 2026 en Colombia

Hay un dato que resume mejor que ningún otro el giro que dio esta campaña presidencial: los candidatos abandonaron los debates televisivos tradicionales y trasladaron la batalla a plazas públicas, redes sociales y algoritmos de inteligencia artificial. Es un cambio de canal, sí, pero también un cambio de lógica. Ahora más que el debate, se privilegia el espectáculo.

Analizada con una mirada de estrategia de marca y psicología del consumidor —o en este caso, del votante— esta campaña ofrece un caso de estudio especialmente rico. Cada candidato ejecutó, consciente o inconscientemente, un posicionamiento de marca distinto, con su propio arquetipo, su propio gancho psicológico y su propia vulnerabilidad estructural.

El mapa de posicionamientos

Antes de entrar candidato por candidato, vale la pena ver el tablero completo con estereotipos, públicos, ganchos y vulnerabilidades:

CandidatoEstereotipoPúblico primarioGancho psicológicoVulnerabilidad
Iván CepedaFilósofo revolucionarioJóvenes, indígenas, afrodescendientes, sectores ruralesContinuidad izquierda e inclusión históricaFatiga del cambio y dudas sobre gestión del gobierno actual
Paloma ValenciaLideresa pragmáticaClase media urbana, empresarios moderados, mujeresSeguridad y liderazgo femeninoPolarización, cultura machista y asociación con el uribismo
Abelardo de la EspriellaAutoritario tecnocráticoEmpresarios, militares, clase alta o baja aspiracionalOrden / recuperar el control perdidoFragilidad en el discurso y clientes con vínculos delincuenciales en su bufete legal
Sergio FajardoMaestro racionalIntelectuales, profesionales educadosRazón y escape a la polarizaciónInvisibilidad en el ruido político y actitud arrogante

Cada estereotipo no es casual: responde a una lectura de qué necesidad emocional no resuelta puede capturar cada candidato en su segmento. No utilizamos el término «arquetipo» pues suele usarse de forma indiscriminada y no bajo la rigurosidad que implica el modelo junguiano que estructuro la teoría.

Iván Cepeda: la estrategia de la retención, no de la conquista

Con cerca del 40% de intención de voto, según el promedio de encuestas, Cepeda lidera con comodidad, pero su arquitectura de campaña revela algo importante: su mensaje central no busca convencer votantes nuevos, busca retener a quienes ya votaron por el cambio en 2022.

Su táctica de comunicación es defensiva por diseño: minimiza entrevistas con medios tradicionales y prioriza medios alternativos, evitando así lo que podríamos llamar la «trampa del debate», ese terreno donde el establishment mediático termina definiendo al candidato en sus propios términos. En su lugar, apuesta por presencia territorial: plazas públicas, periódicos de campaña impresos y distribuidos masivamente, y el símbolo de la «minga» recorriendo el país.

Desde el punto de vista de marca, es una jugada coherente pero riesgosa: construir sobre la base ya conquistada, sin invertir en adquisición de nuevos segmentos, funciona mientras la base no se erosione. El riesgo es la fatiga.

Paloma Valencia: ambigüedad estratégica como activo

Valencia es la candidata que más ha crecido en las encuestas recientes, acercándose al 18% de intención de voto. Su estrategia combina tres capas de comunicación trabajando en simultáneo:

  • Un mensaje técnico, con un plan de gobierno estructurado en torno a «bombas a desactivar».
  • Un mensaje emocional, condensado en el hashtag #OjoConPaloma, donde «ojo» funciona con doble lectura: cuidado, atención y advertencia frente a Cepeda.
  • Una plataforma de cocreación llamada «Sumando por Colombia», donde los ciudadanos aportan insumos para el plan de gobierno. Es marketing participativo: el votante siente que está construyendo el programa junto a ella, no solo recibiéndolo.

Su vulnerabilidad, sin embargo, es clásica de cualquier estrategia construida sobre polarización antes que sobre entusiasmo propio: si crece el atractivo de otro candidato de oposición, ella pierde terreno, porque buena parte de su respaldo funciona como voto de contención más que como voto de convicción.

Abelardo de la Espriella: el mensaje de la frustración

De la Espriella ocupa el segundo lugar con poco más de un 20% de intención de voto, ha capturando un electorado que podríamos describir como de frustración y demanda de autoridad. Su comunicación se dirige de forma directa al sector empresarial, con un tono de mayor distancia frente al público general y un énfasis constante en seguridad y orden.

Aquí aparece la paradoja más interesante de toda la campaña: su segundo lugar es, en términos de estrategia electoral, el más frágil de todos. En los escenarios de segunda vuelta frente a Cepeda, es el candidato que pierde por el margen más amplio. Tener buena posición en primera vuelta no equivale a tener buena posición en el cierre del embudo.

Sergio Fajardo: el problema de posicionarse en el centro

Fajardo enfrenta el reto clásico de cualquier marca que decide no polarizar en un mercado polarizado: terminar siendo percibida como indefinida. Su mensaje —»si seguimos el camino de los extremos, vamos a una hecatombe social»— posiciona tanto a la izquierda como a la derecha dura como las opciones peligrosas, apostando por la racionalidad como diferencial.

El propio candidato ha reconocido su error estratégico de 2022: no haber entendido a tiempo la potencia de las redes sociales. En esta campaña compensa con una estrategia digital más agresiva —videos, entrevistas abiertas, respuestas directas a las críticas—, apostando por la transparencia como argumento de marca. Pero con apenas 2,5% de intención de voto, el diagnóstico es claro: la polarización del mercado ya jugó en su contra antes de que pudiera comunicar su propuesta.

Claudia López: el costo de no tener mensaje

El caso de López es, desde el marketing, el más ilustrativo sobre la falta de posicionamiento. Su concepto siempre ha estado asociado a la lucha contra la corrupción, pero su cercanía con el gobierno Petro y su silencio antes los escándalos de corrupción del actual mandatario, le pasan factura, aunque intente tomar distancia. Su estrategia de relanzamiento —la «Consulta de las Soluciones»— le permitió reactivar su participación en el debate público después de estar rezagada en las encuestas.

Además, su propuesta —seguridad con enfoque social, desarrollo económico y superación de la polarización— ocupa prácticamente el mismo territorio de marca que Fajardo, solo que con menos tiempo de construcción de credibilidad en ese eje específico. El resultado en intención de voto sugiere que ambos terminarán dividiendo, en lugar de sumar, al mismo segmento de centro.

Lo que esta campaña enseña sobre comunicación de marca

Más allá de quién gane, hay lecciones aplicables a cualquier estrategia de marca:

  • El posicionamiento tardío es estructuralmente débil. No importa qué tan buena sea la propuesta si el mercado —o el electorado— ya distribuyó su atención entre otros actores.
  • La ambigüedad estratégica puede ser un activo, siempre que se maneje con disciplina: hablarle a distintos públicos con mensajes distintos, sin contradecirse, es difícil pero efectivo.
  • Construir sobre retención tiene techo. Apostar únicamente por consolidar la base ya conquistada, sin plan de expansión, es una estrategia que funciona hasta que deja de funcionar.
  • El lugar en el ranking no garantiza el resultado final. Igual que en cualquier embudo de conversión, la posición en la etapa intermedia no predice automáticamente quién gana en la etapa final.

En últimas, esta campaña confirma algo que ya sabíamos desde el marketing de marcas en NARANJO+CÁLAD: la comunicación política y la comunicación comercial comparten mucho más terreno del que solemos admitir. Estereotipos, ganchos psicológicos, segmentación de audiencia y gestión de vulnerabilidades de marca no son solo herramientas de negocio sino que son, cada vez más, el lenguaje con el que se libra también la batalla electoral.

Racionalidad limitada y economía del comportamiento: cómo decidimos el voto (aunque creamos que no)

Durante décadas, la ciencia política y la economía partieron de una premisa equivocada: el votante es racional, compara información y elige la mejor opción. En la práctica, eso casi nunca ocurre. La mayoría de las decisiones políticas se toman bajo racionalidad limitada, usando atajos mentales que simplifican la realidad. Ahí entra la economía del comportamiento y, con ella, una caja de herramientas clave para el marketing político.

De la racionalidad perfecta a la racionalidad limitada

El quiebre lo introduce Herbert Simon, Premio Nobel de Economía en 1978. Su idea es simple y demoledora: los seres humanos no optimizamos, satisfacemos. Tomamos decisiones con información incompleta, poco tiempo y capacidades cognitivas limitadas. No buscamos la mejor opción, sino una que “sea suficientemente buena”.

Sobre esa base, Daniel Kahneman (Nobel 2002), junto con Amos Tversky, demuestra empíricamente que nuestras decisiones están plagadas de sesgos y heurísticas. Más tarde, Richard Thaler (Nobel 2017) lleva estas ideas al terreno económico y político real: consumo, políticas públicas y comportamiento electoral.

Sesgos y heurísticas: economía cognitiva aplicada al voto

Sesgos y heurísticas son atajos mentales. Sirven para reducir el esfuerzo cognitivo. El cerebro ahorra energía. En política, estos atajos explican por qué:

  • Votamos por candidatos que “nos caen bien”.
  • Confiamos en quien parece compartir nuestros valores.
  • Rechazamos datos que contradicen nuestras creencias.

Un sesgo es un error sistemático. No es un fallo aleatorio. Es como disparar a un blanco y errar siempre hacia el mismo lado.

La diferencia clave está en que el sesgo es un atajo que suele llevar al error, mientras la heurística es también un atajo, pero este puede llevar al acierto. En ninguna de las dos ocasiones puede afirmarse que siempre sucede, solo que sucede generalmente.

Dos escuelas, un mismo problema

Aquí aparece el debate central sobre si las heurísticas son más que todo sesgos o no. Es decir, si el subconjunto de los sesgos es más o menos grande dentro del conjunto de las heurísticas.

  • Heurísticas como error: Kahneman sostiene que las heurísticas suelen conducir al error y distorsionan el juicio. Esta escuela es la más popular en economía del comportamiento pues puede modelarse matemáticamente, tal como lo hicieron Kahneman y Tversky con la Teoría Prospectiva.
  • Heurísticas como acierto: Gigerenzer, representante de otra escuela argumenta que, si las heurísticas fueran tan malas y condujesen generalmente al error, no habríamos sobrevivido como especie. En muchos contextos, funcionan bien.

En marketing político, la discusión es secundaria, sin embargo es importante para tener claro el concepto a la hora de aplicarlo. Lo que no puede olvidarse es que el votante decide usando heurísticas, no análisis racionales complejos.

Heurística de anclaje: el primer mensaje manda

La heurística de anclaje ocurre cuando la primera información recibida se convierte en referencia. Todo lo que viene después se interpreta desde ahí. En política:

  • El primer calificativo que se asocia a un candidato (“corrupto”, “técnico”, “outsider”) condiciona toda evaluación posterior.
  • La primera cifra, encuesta o escándalo actúa como ancla.

El votante ajusta su juicio, pero nunca lo suficiente. Por eso, quien define el marco inicial suele llevar ventaja.

Heurística de representatividad: parecer importa tanto como ser

Esta heurística evalúa probabilidades según qué tan bien algo encaja en un estereotipo. Miremos un ejemplo:

¿Es más probable que Nicolás Maduro renuncie o que Nicolás Maduro renuncie después de una manifestación popular?

La segunda opción “suena” más representativa de una narrativa política conocida, aunque estadísticamente sea menos probable. El cerebro confunde coherencia narrativa con probabilidad real. El primer conjunto es más amplio estadísticamente que el segundo. En campañas:

  • “Tiene pinta de presidente” pesa más que su hoja de vida.
  • Los estereotipos políticos sustituyen al análisis de datos.

Heurística de disponibilidad: lo que más vemos, más creemos

La heurística de disponibilidad estima la probabilidad de un evento según la facilidad con la que lo recordamos. Si algo aparece mucho en medios o redes:

  • Parece más frecuente.
  • Parece más importante.
  • Parece más real.

Es por eso que la sobreexposición mediática crea percepciones de crisis, inseguridad o corrupción, aunque los datos no las respalden y que las campañas que dominan la agenda mental del votante ganan terreno, incluso sin argumentos sólidos.

El voto no se convence, se facilita

El marketing político efectivo no intenta volver racional al votante. Acepta la racionalidad limitada y trabaja con ella. Gana quien:

  • Define los anclajes.
  • Controla los estereotipos.
  • Domina la disponibilidad mental.

Para las ciencias del comportamiento y el marketing la decisión de voto no es un cálculo. Es una intuición guiada. Entender esto no es manipular: es comprender cómo funciona realmente la mente política en el siglo XXI. A continuación el capítulo completo de Cerebro y Marca en Las entrañas de las campañas a través de NCN Pódcast.

Posdata: A propósito de racionalidad limitada y sesgos, por error generaron una portada para este episodio titulada «Sesgos humorísticos en política». Pedimos que lo corrigieran pues era «Sesgos y heurísticas en política», pero lo pasaron a «Humor que manipula el sesgo»…. ustedes entenderán.

Su campaña política está mal y usted no lo sabe

Masterclass gratuita para candidatos y sus equipos de campaña

La mayoría de las campañas electorales son erráticas: se construyen más desde el deseo y la urgencia que desde la estrategia y el análisis de datos. En esta masterclass gratuita sobre campañas políticas, aprenderás a mejorar tu campaña de forma rápida, económica y efectiva, evitando errores comunes que cuestan tiempo, dinero y credibilidad.

Durante estos meses de campaña en Colombia, vemos a los políticos tradicionales recurriendo a la fuerza bruta para intentar llevar al ciudadano a las urnas, mientras que muchos nuevos candidatos se sienten desorientados ante la falta de experiencia, estructura y recursos. Esta clase está pensada especialmente para ellos: personas con vocación política y recursos limitados que necesitan utilizarlos de manera estratégica, pero no saben por dónde empezar ni qué priorizar.

Laura y Carlos, fundadores de NARANJO+CÁLAD, han asesorado campañas políticas en toda América Latina y están comprometidos con la construcción de una nueva clase política. Una que deje atrás las prácticas clientelistas y burocráticas que han reducido la democracia a un discurso de apariencias, y que apueste por campañas honestas, eficientes y centradas en el ciudadano.

Si crees que tu campaña no avanza como debería, o peor aún, si piensas que todo va bien sin tener la certeza de por qué, esta masterclass es para ti. “Su campaña política está mal y usted no lo sabe” no es una provocación gratuita: es una invitación a mirar tu estrategia con honestidad, corregir a tiempo y competir con inteligencia. Inscríbete y descubre lo que otros candidatos siguen ignorando. Tu campaña —y tus votantes— lo agradecerán.

Temas:

  • La estrategia
  • Psicología del elector
  • Heurísticas y sesgos
  • Propuesta Única de Venta (PUV)
  • Medios y redes sociales
  • Lo que toda campaña debe tener
  • Neuromarketing y política

Profesores:

Laura Cálad
Comunicadora Social y Periodista de la Universidad de Antioquia, Diseñadora y especialista en Mercadeo de la Universidad EAFIT. Socia fundadora de NARANJO+CÁLAD.

Carlos Naranjo
Psicólogo de la Universidad de Antioquia, publicista de la Universidad Pontificia Bolivariana, especialista en Estudios Políticos y Magíster en Economía Aplicada de la Universidad EAFIT. Socio fundador de NARANJO+CÁLAD.

Invitado:
Federico Villegas
Publicista y Magíster en Psicología Social de la Universidad Pontificia Bolivariana. Ha sido director creativo, de comunicaciones y asesor político.

Carlos Naranjo al Senado: del asesor detrás de escena al liderazgo que da la cara

Durante años, Carlos Naranjo ha estado donde se toman las decisiones estratégicas: detrás de campañas políticas, marcas y proyectos que necesitaban entender a la gente para poder convencerla. Hoy, ese conocimiento deja de ser asesoría y se convierte en candidatura. Carlos Naranjo da el paso al frente y aspira al Senado de la República de Colombia, con el número 92 del Nuevo Liberalismo por la Coalición Ahora Colombia para el período 2026-2030, bajo una propuesta clara: poner el conocimiento del marketing, la psicología y la publicidad al servicio del país.

De asesor político a candidato

Carlos Naranjo no llega a la política improvisando. Es socio fundador de NARANJO+CÁLAD y ha sido analista político en medios de comunicación y asesor de campañas políticas, entendiendo cómo piensan los votantes, cómo se construyen narrativas verídicas y cómo se comunica una propuesta con impacto real. Ese recorrido le permite conocer por dentro las fortalezas y los vicios del sistema político colombiano.

Ahora, en lugar de aconsejar a otros, asume la responsabilidad directa de representar, legislar y dar la cara. Su candidatura parte de una premisa simple: la política necesita más estrategia basada en evidencia y menos discurso vacío.

Dos décadas construyendo marcas y negocios reales

Antes de la candidatura, hubo empresa. Durante más de 20 años, Carlos Naranjo trabajó en su firma Naranjo Publicidad, acompañando a pymes y emprendedores en Colombia y América Latina. No desde la teoría, sino desde la práctica diaria de vender, posicionar marcas y sobrevivir en mercados competitivos.

Hoy, ese camino continúa en Naranjo+Cálad, firma que fundó junto a su esposa Laura. Una empresa que combina publicidad, estrategia y comprensión profunda del comportamiento humano. Esa experiencia empresarial le da algo poco común en el Congreso: conocimiento real de cómo funcionan los negocios y qué obstáculos regulatorios enfrentan.

Una garantía para el sector del marketing y la publicidad

El marketing y la publicidad en Colombia mueven empleo, innovación y crecimiento, pero siguen siendo sectores poco comprendidos por muchos legisladores. Carlos Naranjo conoce el medio desde adentro: agencias, clientes, emprendedores, regulación, plataformas digitales y cambios tecnológicos.

Por eso, su candidatura representa una garantía para el sector. No para hacer favores, sino para gestionar y revisar la legislación con criterio técnico, actualizado y alineado con la realidad del mercado. Regulaciones mejor pensadas, reglas claras y un entorno que fomente la competitividad, no que la ahogue.

Un Senado con visión estratégica

Carlos Naranjo no promete milagros. Propone algo más serio: decisiones informadas, comunicación política honesta y legislación basada en cómo las personas realmente piensan y actúan. Psicólogo, publicista, empresario y ahora candidato al Senado, su perfil responde a una necesidad concreta del país: menos improvisación y más estrategia.

Colombia necesita legisladores que entiendan la economía de la atención, la comunicación moderna y el impacto real de las leyes en los emprendedores y ciudadanos. Carlos Naranjo no viene a aprender eso al Congreso, ya lo sabe. Y está listo para ponerlo al servicio del país. Más información sobre su candidatura en www.carlosnaranjo.co

Análisis de neuromarketing de las campañas a la Gobernación de Antioquia

Las neurociencias modernas no surgieron de la nada ni son una moda pasajera. Son el resultado de más de un siglo de convergencia entre biología, psicología y ciencias formales. Hoy, en pleno siglo XXI, su impacto es evidente en campos como el marketing político, donde entender cómo ve, siente y decide el elector es tan importante como el mensaje mismo.

El punto de partida suele ubicarse a finales del siglo XIX, cuando Santiago Ramón y Cajal, Premio Nobel de Medicina en 1906, demostró que el sistema nervioso está compuesto por células individuales: las neuronas. Este hallazgo permitió pensar el cerebro no como una masa indiferenciada, sino como un sistema organizado, capaz de procesar información.

Durante el siglo XX, este enfoque se consolidó con el desarrollo de nuevas técnicas de estudio cerebral y, sobre todo, con la aparición de la Teoría del Procesamiento de la Información, que concibió la mente como un sistema que recibe estímulos, los interpreta y produce respuestas. De ahí nacieron las ciencias cognitivas, entre ellas la psicología cognitiva, base conceptual del marketing político contemporáneo.

De Turing a Chomsky: cuando la mente se volvió sistema

En este proceso, Allan Turing fue clave al proponer modelos formales de computación. Su trabajo inspiró la idea de que el cerebro podía entenderse, al menos en parte, como una máquina capaz de manipular símbolos y ejecutar algoritmos. Esta metáfora computacional marcó profundamente la investigación sobre la mente.

Más adelante, Noam Chomsky revolucionó la lingüística al afirmar que el lenguaje depende de estructuras mentales innatas. Esto impulsó a las neurociencias cognitivas a buscar las bases neuronales de capacidades humanas complejas como el lenguaje, la toma de decisiones y la emoción.

El resultado fue un campo claramente interdisciplinario, donde biología, computación y teoría cognitiva se integran para explicar cómo emerge la mente del cerebro. Ese mismo marco es el que hoy permite analizar campañas políticas desde una perspectiva científica.

Neuromarketing: de la academia al mercado y a la política

No es un secreto: el neuromarketing se convirtió en uno de los temas de moda en el marketing y la publicidad. En las últimas décadas, conceptos como neuronas, sinapsis y cerebro saltaron del laboratorio a las ciencias sociales, desde la antropología hasta la psicología.

En un sistema capitalista, el desenlace era obvio: aplicar estos descubrimientos al mercado y a los consumidores. Así nacieron las neurociencias aplicadas al mercadeo y, posteriormente, al marketing político. El votante pasó a ser analizado no solo como ciudadano, sino como un sujeto perceptivo y emocional.

Eye tracking y campañas políticas: el estudio de Naranjo+Calad

En 2023, en NARANJO+CÁLAD, desarrollamos un estudio aplicado sobre el uso de eye tracker en las campañas de los cuatro candidatos que punteaban en las encuestas a la Gobernación. El objetivo fue identificar elementos visuales relevantes y útiles para el análisis político.

Este tipo de herramientas permite ir más allá de la opinión y medir con precisión qué ve realmente el elector.

Conceptos clave para entender el análisis visual

Puntos de impacto: Zonas del diseño donde se buscaba atención y, efectivamente, se obtuvo.

Puntos de fuga: Zonas donde el diseñador no quería atención, pero el ojo del elector se dirigió allí.

Puntos de negligencia: Zonas donde se quería atención, pero no se consiguió.

Nivel de emocionalidad: Puede medirse con herramientas como Facereader (no aplicada en este experimento), que identifica emociones básicas: alegría, tristeza, ira, desagrado, miedo y sorpresa.

Además, se analizan dos dimensiones fundamentales:

  • Valencia: si la emoción es positiva o negativa.
  • Arousal: el nivel de activación emocional, de calmado a altamente excitado.

Estas variables explican por qué un mensaje se recuerda, se ignora o se rechaza.

Tarjetón y heatmap: el caso de la Gobernación

El análisis incluyó el tarjetón de Gobernación y su respectivo heat map, permitiendo observar patrones de atención visual en los electores.

Luis Pérez

Exalcalde y exgobernador, aspiraba por segunda vez con un eslogan ya probado: “Piensa en grande”. Fue puntero en las encuestas hasta pocos días antes de la veda legal. Su principal fortaleza fue la recordación, pero también cargó con el desgaste de lo conocido.

Eye tracking Luis Pérez.

Andrés Julián Rendón

Formaba parte del bloque de oposición a Luis Pérez, junto con Luis Fernando Suárez, Juan Diego Gómez y Mauricio Tobón. La falta de un mecanismo claro para definir un candidato los debilitó, hasta que Federico Gutiérrez se decantó por Rendón, dándole el impulso definitivo para llegar a la Gobernación.

Eye tracking Andrés Julián Rendón.

Esteban Restrepo

Su campaña inició cuesta arriba al ser el candidato del movimiento Independientes, asociado al exalcalde Daniel Quintero, cuyo mandato fue ampliamente desaprobado. Para muchos votantes cercanos a Federico Gutiérrez, Restrepo representaba la continuidad de un modelo rechazado.

Eye tracking Esteban Restrepo.

Luis Fernando Suárez

Odontólogo con maestría en epidemiología, fue gobernador encargado en dos ocasiones durante la pandemia, tras la prisión domiciliaria de Aníbal Gaviria. Arrancó bien, pero su campaña perdió fuerza rápidamente, evidenciando problemas de posicionamiento y sostenimiento emocional.

Eye tracking Luis Fernando Suárez.

Ver no es entender, medir sí

El marketing político moderno no se basa en intuiciones ni en discursos aislados. Se basa en cómo el cerebro procesa imágenes, símbolos y emociones. Herramientas como el eye tracking permiten comprobar una verdad incómoda: muchas campañas no comunican lo que creen comunicar.

Hoy, quien ignore las neurociencias, compite en desventaja. Las elecciones ya no se ganan solo en la plaza pública, sino en los primeros segundos de atención visual del elector. A continuación el episodio completo de Cerebro y Marca de la temporada Las entrañas de las campañas, a través de NCN Pódcast: