Marketing de zapatillas deportivas: la batalla entre Adidas y Puma

La historia de las zapatillas deportivas es una historia de marketing mucho antes de que existiera el marketing deportivo como lo conocemos hoy. Comienza, curiosamente, con dos hermanos que fabricaban zapatos en una pequeña localidad alemana y termina con productos que pueden costar cientos de dólares y que, más que proteger los pies, representan éxito, rebeldía, pertenencia o estilo.

Adolf y Rudolf Dassler trabajaban juntos en Herzogenaurach desde los años veinte. Las diferencias entre ambos terminaron provocando la ruptura de la empresa familiar en 1948. Adolf, conocido como Adi, fundó Adidas; Rudolf creó Puma. La rivalidad fue tan intensa que terminó dividiendo al propio pueblo: familias, comercios e incluso escolares se identificaban con una u otra marca.

Pero antes de convertirse en competidores, los Dassler habían descubierto algo que después transformaría la industria: el valor de asociar una zapatilla con un atleta. En los Juegos Olímpicos de Berlín de 1936, Jesse Owens ganó cuatro medallas de oro utilizando calzado fabricado por la compañía de los hermanos. Años después, Puma conseguiría que Pelé utilizara sus productos y Adidas construiría una relación extraordinaria con el fútbol internacional. El zapato comenzaba a adquirir algo que no podía encontrarse en una suela ni en una plantilla: significado.

Nike llevó esa idea mucho más lejos. Phil Knight y Bill Bowerman fundaron Blue Ribbon Sports en 1964 y empezaron distribuyendo en Estados Unidos zapatillas japonesas de Onitsuka Tiger. Knight llegó a venderlas desde el baúl de su automóvil. Aquella empresa terminaría convirtiéndose en Nike, pero lo interesante no fue solamente que comenzara a fabricar sus propios productos. Fue que entendió que podía vender algo más que calzado.

En 1984 apareció Michael Jordan. Un año después llegó la zapatilla Air Jordan y con ella una de las grandes operaciones de construcción de marca de la historia contemporánea. La narrativa alrededor de las restricciones de la NBA y los colores de la zapatilla convirtió una característica del producto en una historia de rebeldía. Nike no necesitaba convencer a los consumidores de que podían jugar como Jordan. Le bastaba con conseguir que quisieran formar parte, aunque fuera simbólicamente, de su mundo.

Ahí se produjo una transformación importante. Durante mucho tiempo, una zapatilla deportiva respondía a una pregunta funcional: ¿para qué sirve? Correr, jugar baloncesto, entrenar. Las grandes marcas empezaron a responder otra pregunta: ¿qué significa usarla?

Reebok encontró una respuesta distinta. En lugar de enfrentarse directamente con Nike y Adidas en el territorio tradicional del deporte masculino, aprovechó el crecimiento de los gimnasios y el aeróbicos. En 1982 lanzó el Freestyle, diseñado específicamente para mujeres, y encontró un mercado que estaba creciendo rápidamente. En 1987 llegó incluso a superar a Nike en ventas de calzado deportivo en Estados Unidos. Su historia recuerda que una marca también puede crecer descubriendo consumidores que los demás todavía no están mirando.

Asics tomó otro camino. Kihachiro Onitsuka fundó su empresa en Japón en 1945 con la convicción de que el deporte podía contribuir al bienestar de la juventud de la posguerra. Cuando nació Asics, en 1977, su nombre resumía esa filosofía: Anima Sana In Corpore Sano, una mente sana en un cuerpo sano. Mientras Nike convirtió al atleta en un icono, Asics convirtió una idea sobre el bienestar en parte de su identidad.

Converse y Vans muestran algo todavía más interesante. Ambas demostraron que una zapatilla puede dejar de ser relevante como producto deportivo y conservar, o incluso aumentar, su valor como objeto cultural. El All Star pasó del baloncesto a las calles y Vans convirtió el skate en una fuente de identidad. En estos casos ya no era necesario ser un deportista de élite para que la marca tuviera significado. Bastaba con pertenecer a una determinada cultura.

Colombia también tiene sus propias historias y en NARANJ+CÁLAD nos gusta mencionarlas. Croydon nació en Cali en 1937 fabricando productos de caucho y posteriormente calzado. Durante décadas estuvo asociada al calzado escolar y a la vida cotidiana de millones de colombianos, hasta que la apertura económica y el contrabando golpearon a la compañía. La empresa terminó en liquidación en 1996, pero la marca sobrevivió y fue adquirida por el empresario antioqueño Juan Carlos Restrepo. Venus, por su parte, encontró en Colombia un enorme mercado para sus tradicionales zapatos de lona y terminó instalando una planta en Yumbo. Son historias menos conocidas que las de Nike o Adidas, pero muestran el mismo fenómeno: un producto puede acumular recuerdos y asociaciones que sobreviven incluso a la empresa que originalmente lo fabricó.

Los Dassler descubrieron que una zapatilla podía estar asociada con la victoria de un atleta. Nike convirtió esa asociación en una narrativa alrededor de Michael Jordan. Reebok encontró una nueva identidad en las mujeres que hacían ejercicio. Asics construyó la suya alrededor del bienestar. Converse y Vans encontraron en la cultura popular y las subculturas juveniles una vida que trascendía el deporte. Croydon y Venus hicieron algo parecido, aunque a una escala distinta, en la memoria cotidiana de los consumidores colombianos.

Por eso la guerra de los tenis nunca ha sido únicamente una guerra por fabricar mejores zapatos. Es una disputa mucho más difícil: la de conseguir que, cuando alguien mire un par de zapatillas deportivas, no vea solamente caucho, tela y cordones, sino una historia en la que también pueda reconocerse.

Marketing deportivo: la industria que vende algo más que goles

Hay algo que ninguna otra industria logra replicar con la misma intensidad: que millones de personas digan «ganamos» sin haber pisado nunca una cancha. Esa es, en el fondo, la materia prima del marketing deportivo. Mientras cambiar de banco, de operador móvil o de supermercado es un trámite casi trivial, cambiar de equipo suele requerir algo parecido a una crisis existencial. Ahí está la clave de por qué las marcas —deportivas y no deportivas— pelean tanto por un lugar dentro de este ecosistema.

Con el Mundial 2026 como telón de fondo, vale la pena entender cómo funciona realmente esta industria: qué la hace tan poderosa, quiénes están pagando por participar y quiénes están consiguiendo resultados igual de buenos sin pagar un solo dólar.

Dos formas de hacer marketing deportivo

El marketing deportivo se mueve en dos carriles distintos:

  1. Comercializar productos y servicios deportivos (equipamiento, entradas, membresías, experiencias).
  2. Usar el deporte como vehículo para promocionar marcas que no tienen nada que ver con esa industria.

Por eso una aerolínea, un banco o una tecnológica pueden invertir cifras enormes en el deporte sin vender un solo balón. No están comprando espacio publicitario: están comprando acceso a algo mucho más escaso, la atención genuina. La mayoría de los anuncios interrumpen. El deporte, en cambio, atrae.

Por qué el deporte es una máquina de marketing

Tres mecanismos psicológicos explican esta efectividad:

  • Pertenencia. Los seres humanos necesitan formar parte de un grupo, y los equipos deportivos ofrecen una de las formas más accesibles de lograrlo.
  • Emoción como motor de decisión. Las decisiones son mucho más emocionales de lo que solemos admitir, y el deporte produce alegría, orgullo, esperanza, nostalgia y frustración en dosis muy concentradas. Las emociones intensas generan recuerdos más duraderos.
  • Rituales. Pocas industrias sostienen rituales tan sólidos como el deporte, y esos rituales son los que terminan fortaleciendo el vínculo entre marca y audiencia.

Los modelos de negocio detrás del balón

Es fácil pensar que los clubes y torneos viven de la venta de entradas. La realidad es más compleja y tiene al menos cinco fuentes de ingreso:

  • Patrocinios, una de las principales vías de monetización.
  • Derechos de transmisión, que en muchas ligas representan el ingreso más importante.
  • Merchandising, donde en realidad no se vende una camiseta sino identidad.
  • Experiencias, desde palcos hasta entrenamientos abiertos.
  • Contenido propio, con clubes que ya operan como verdaderos medios de comunicación.

El Mundial 2026, en números

Para dimensionar la magnitud del negocio:

  • FIFA proyecta cerca de 13.000 millones de dólares en ingresos durante el ciclo 2023–2026.
  • Solo el área de marketing aportaría 303 millones de dólares, equivalente al 60% de la facturación total de la organización.
  • Catar 2022 generó más de 5.700 millones de dólares, cifra que el Mundial 2026 buscará superar.
  • Se proyecta una audiencia acumulada de más de 5.000 millones de personas.

Los que pagaron: los círculos de acceso

El patrocinio del Mundial funciona por niveles, como círculos concéntricos de exclusividad:

  • Socios FIFA (el círculo más caro y exclusivo): Coca-Cola, con presencia en estadios desde los años 50; Adidas, como proveedor del balón y equipamiento oficial; Visa, con exclusividad en servicios financieros; Aramco, con acuerdo hasta 2027; y Qatar Airways, con un contrato extendido hasta 2030 valorado en cerca de 70 millones de dólares.
  • Socios sectoriales: Lenovo (tecnología oficial), Hyundai/Kia (categoría automotriz) y Verizon, que no solo pone su logo sino que despliega infraestructura de red real en estadios y fan zones.
  • Nuevos entrantes: Home Depot rompe el molde al convertirse en la primera marca en sumarse como «Official Home Improvement Retail Supporter», una categoría totalmente ajena a bebidas, ropa o tecnología. Su llegada abre una pregunta interesante sobre la democratización del patrocinio deportivo.

Los que no pagaron: el arte del ambush marketing

Mientras unos invierten cifras millonarias, otros consiguen visibilidad equivalente con presupuesto casi nulo y mucho ingenio.

Levi’s y el efecto censura. El Levi’s Stadium de Santa Clara es una de las sedes del torneo, pero Levi’s no es patrocinador oficial. FIFA ordenó cubrir el logo con una tela blanca para proteger a sus patrocinadores reales, aunque el contorno quedó perfectamente reconocible en televisión y redes. Levi’s remató la jugada cambiando su foto de perfil por la imagen del logo censurado, convirtiendo una restricción en una campaña viral gratuita. Podríamos resumirlo así: la censura de FIFA terminó siendo la campaña más barata y más efectiva de Levi’s en todo el Mundial.

Burger King Ecuador y el vesre. Sin ser patrocinador, la marca esquivó las restricciones de marca registrada usando un recurso típico del habla latinoamericana: invertir sílabas. «Copa» se convirtió en «Pa-co», «Fifa» en «Fa-Fi» y «Mundial» en «Dial-Mun». Bajo presupuesto, alto ingenio y cero riesgo legal.

Levi’s, Gillette y Heinz. En lugar de construir una campaña tradicional «de Mundial», estas marcas optaron por capitalizar momentos puntuales del torneo —una jugada viral, una polémica arbitral, un meme— insertándose en la conversación con contenido rápido y altamente compartible. Es marketing de oportunidad más que de planificación de largo plazo.

La lección para cualquier marca

El Mundial 2026 deja una enseñanza que trasciende el fútbol: no siempre gana quien tiene el presupuesto más grande, sino quien entiende mejor el terreno cultural en el que está jugando. Levi’s no compró un patrocinio; leyó una restricción y la convirtió en relato. Burger King Ecuador no compitió por espacio oficial; jugó con el lenguaje de su audiencia.

Para cualquier marca —esté o no en la industria deportiva— la pregunta de fondo no es cuánto presupuesto tengo, sino qué tan bien entiendo la emoción, los rituales y el sentido de pertenencia de la comunidad a la que quiero llegar.

El marketing deportivo y sus millones

El marketing deportivo no solo se trata de promover eventos deportivos o equipos; es una estrategia integral que involucra la creación de marcas, la conexión con audiencias específicas y la generación de ingresos a través de diferentes canales. Desde patrocinadores hasta la venta de merchandising, el marketing deportivo abarca una amplia gama de actividades que atraen millones de espectadores y en consecuencia, millones de dólares.

La inversión en marketing deportivo es significativa y varía según el deporte, la región y el tipo de evento aunque deportes de masas como el fútbol y la Fórmula 1 son los principales exponentes del volumen de audiencias. El ciclismo también hace parte de este fenómeno, a través de transmisiones como el Tour de Francia, el Giro de Italia o la Vuelta a España, conjugando el marketing deportivo con el marketing de territorios o ciudades.

Cifras del marketing deportivo

  1. Patrocinios Deportivos:
    • A nivel mundial, se estima que la inversión en patrocinios deportivos superó los 50 mil millones de dólares en 2023. Los deportes más populares como el fútbol, la NFL, la NBA y la Fórmula 1 atraen gran parte de estas inversiones.
  2. Publicidad y Medios:
    • Las cadenas de televisión y las plataformas de streaming invierten miles de millones en derechos de transmisión de eventos deportivos. Por ejemplo, la NFL tiene acuerdos multimillonarios con cadenas como CBS, NBC, FOX y ESPN.
    • La publicidad durante eventos masivos, como el Super Bowl, también representa una gran inversión. Un anuncio de 30 segundos durante el Super Bowl 2023 costó aproximadamente 7 millones de dólares.
  3. Marketing Digital y Redes Sociales:
    • Los equipos y atletas invierten fuertemente en marketing digital para mantener y expandir su base de seguidores. Las campañas en redes sociales, las aplicaciones móviles y los sitios web oficiales son canales clave.
    • Se estima que las inversiones en marketing digital deportivo están creciendo a tasas de doble dígito anualmente, alcanzando cifras significativas en términos de millones de dólares.
  4. Eventos y Experiencias en Vivo:
    • Las marcas invierten en activaciones en vivo durante eventos deportivos para ofrecer experiencias únicas a los aficionados. Esto incluye desde stands y áreas VIP en los estadios hasta experiencias de realidad aumentada o virtual.
    • Las grandes ligas y eventos como los Juegos Olímpicos, la Copa del Mundo y el Super Bowl ven inversiones que pueden superar los cientos de millones en activaciones y promociones.
  5. Merchandising y Venta de Productos:
    • La venta de productos oficiales y merchandising también implica grandes inversiones en marketing. Las marcas deportivas como Nike, Adidas y Puma gastan millones en campañas publicitarias para promocionar sus productos asociados a equipos y atletas.

Tendencias en Inversión

  • Crecimiento de los eSports: La inversión en marketing para eSports está creciendo rápidamente, con patrocinios, publicidad y contenido digital dirigidos a una audiencia joven y tecnológica. Hoy la cifra de sus seguidores en el mundo se acerca a los 600 millones de personas.
  • Innovación Tecnológica: La inversión en tecnología como el análisis de datos, la inteligencia artificial y las experiencias de realidad aumentada y virtual está en aumento, ofreciendo nuevas formas de interactuar con los aficionados y mejorar el retorno de inversión en marketing y que seguramente marcará la pauta del próximo mundial de fútbol en Canadá, EEUU y México al igual que los juegos olímpicos de Paris y los próximos de Los Angeles.

Campañas famosas de marketing deportivo

  1. Nike – «Just Do It»
    • Lanzada en 1988, la campaña «Just Do It» de Nike se ha convertido en una de las más icónicas y duraderas en la historia del marketing. El eslogan simple pero poderoso ha sido utilizado en innumerables anuncios que presentan a atletas de élite y aficionados, motivando a personas de todas las edades y habilidades a superar sus límites.
    • La campaña ayudó a Nike a establecerse como líder en el mercado de ropa deportiva y aumentó significativamente sus ventas globales. Además, el eslogan se ha convertido en parte de la cultura popular.
  2. Red Bull – «Stratos»
    • En 2012, Red Bull llevó a cabo una campaña monumental al patrocinar el salto estratosférico de Felix Baumgartner desde 39 km sobre la Tierra. El evento, llamado «Red Bull Stratos», fue transmitido en vivo y visto por millones de personas en todo el mundo.
    • La campaña no solo demostró la capacidad de Red Bull para organizar eventos extremos, sino que también consolidó su posición como una marca asociada con deportes extremos y aventura. La hazaña rompió varios récords mundiales y generó una enorme cobertura mediática.
  1. Adidas – «Impossible is Nothing»
    • Lanzada en 2004, la campaña «Impossible is Nothing» de Adidas presentó a atletas de renombre como Muhammad Ali, David Beckham y Haile Gebrselassie. La campaña utilizó historias inspiradoras de estos atletas para transmitir un mensaje de superación personal y perseverancia.
    • La campaña fue un éxito global, ayudando a fortalecer la imagen de Adidas como una marca que apoya a los atletas en su búsqueda de lo imposible. También incrementó el reconocimiento de la marca y sus ventas en todo el mundo.

A continuación el pódcast CEREBRO Y MARCA en el que Laura Cálad y Carlos Naranjo, socios fundadores de NARANJO+CÁLAD, conversan sobre este importante tema que se ha convertido en uno de los principales fenómenos de masas y del marketing a nivel global.