El consumidor antioqueño en 2026: lo que las marcas no están viendo

Una radiografía actualizada de hábitos, miedos, contradicciones y oportunidades de un mercado que se transformó más rápido de lo que la publicidad local ha podido seguir.

Cada dos años publicamos el Perfil del Consumidor Antioqueño porque la región que imaginan muchas agencias y gerentes de marketing —emprendedora, religiosa, orgullosa de su acento— ya no coincide con la que vive en los datos. La versión 2026 es la más urgente que hemos escrito.

«El antioqueño promedio de la publicidad no existe en la demografía real del departamento.»

El contexto que lo cambió todo

El rebote postpandemia terminó. Lo que en 2023 era el regreso entusiasta a conciertos y restaurantes, en 2025-2026 se consolidó en un nuevo equilibrio: el antioqueño ya integró el comercio electrónico como rutina, no como novedad. Pero el período inflacionario dejó una cicatriz cognitiva que va más allá de los precios: instaló un hábito de comparación compulsiva y desconfianza hacia los precios de lista que persiste, aunque la inflación ya cedió.

75%
Penetración de internet en Antioquia

81%
Desaprobación de Petro en Medellín (Invamer)

37%
De compras concentradas en los primeros 10 días del mes

La IA que nadie ve, pero que ya decide

El impacto de la inteligencia artificial en el consumo antioqueño no es un fenómeno del futuro. Un segmento creciente de consumidores —especialmente los perfiles más conectados— usa ChatGPT, Perplexity o Google Gemini para preguntar lo que antes le preguntaba al vendedor. La respuesta que da la IA está desplazando silenciosamente la conversación de venta.

Las consecuencias son tres. Primero: las marcas sin autoridad verificable en contenido digital sencillamente desaparecen de la consideración sin que el consumidor lo note. Segundo: el argumento del vendedor ha perdido poder; lo que gana es la reputación verificable. Tercero: el consumidor que ya experimentó la personalización de la IA tiene tolerancia cero hacia experiencias genéricas: el correo masivo, el catálogo igual para todos.

En el punto de venta físico, el rol del asesor migra de «informador» a «validador emocional». Ya no se le pide que explique características técnicas: eso lo hace la IA mejor. Se le pide que genere confianza, que confirme la decisión, que aporte la dimensión humana que la pantalla no puede dar.

Seis tendencias invisibles que su estrategia ignora

1. El lujo silencioso

Un segmento de 30 a 45 años consume con discreción total. Calidad sin logos, experiencias sin Instagram. No es austeridad: es sofisticación que la publicidad aspiracional no sabe cómo capturar.

2. Salud mental como categoría de consumo

Apps de bienestar, retiros de desconexión y productos para el manejo del estrés: ya es una categoría de consumo con la naturalidad con que antes se consumía el gimnasio. El estigma desapareció.

3. El consumidor binacional

La diáspora antioqueña en Miami, Madrid y Ciudad de México sigue comprando marcas locales y regresa con estándares formados en otros mercados. Es un evangelizador o un detractor de alto impacto que casi ninguna estrategia local considera.

4. La economía de WhatsApp

Una parte enorme del consumo en estratos 1 al 3 ocurre hoy fuera de los canales formales pero digitalizado: Instagram como catálogo, Nequi como caja, moto como bodega. Ignorarlo porque no encaja en los modelos de distribución tradicionales es perder un mercado masivo.

5. Solos y con perrhijos

Hogares unipersonales en expansión. La familia nuclear —papá, mamá, dos hijos, carro— es estadísticamente minoritaria, pero sigue siendo la protagonista de la mayoría de la publicidad antioqueña. Esa brecha es una oportunidad enorme para quien la vea.

6. Los Terrícolas 2.0

Un nuevo perfil que se identifica más con comunidades globales de interés —gamers, trail runners, aficionados al K-pop— que con su municipio o estrato. Son difíciles de alcanzar con medios masivos y extremadamente leales a las marcas que logran entrar en su comunidad de manera auténtica.

Las urnas como espejo del consumidor: elecciones al Congreso 2026

Los resultados del 8 de marzo revelan un mapa político que dice más sobre la psicología regional que cualquier encuesta de marca. En Antioquia, el Centro Democrático fue la primera fuerza en Cámara con el 32,5% de la participación (741.378 votos). El Pacto Histórico fue segundo pero creció más de 166.000 votos respecto a 2022. Creemos obtuvo dos curules en Cámara y ninguna en Senado. En la consulta presidencial, Paloma Valencia obtuvo el 60% de los votos en el departamento, quintuplicando al segundo lugar.

Lo que las urnas confirman es que Antioquia es un departamento partido en dos visiones del mundo que se comunican cada vez menos entre sí. Detrás de esa polarización hay una narrativa cultural profunda que mezcla valores legítimos —trabajo duro, familia, seguridad— con los sedimentos de una cultura del dinero sin controles que el narcotráfico instaló durante décadas.

El discurso de autoridad funciona en Antioquia. Los políticos más exitosos del departamento y las marcas más exitosas comparten una característica: proyectan pertenencia y seguridad, no deliberación ni matices.

Los cinco perfiles del consumidor antioqueño en 2026

  • Análogos: Solventes y subatendidos. Propietarios de vivienda, pensionados, ingresos estables. El mercado con mayor poder de compra que la publicidad ignora sistemáticamente.
  • Espectadores: Consumen lo que sus hijos les recomiendan. El hijo conectado como prescriptor del padre espectador es una dinámica que muy pocas estrategias de marketing explotan.
  • Conectados: El perfil más heterogéneo. Se divide entre quienes ya adoptaron la IA como herramienta cotidiana y quienes la conocen pero no la usan. Esta brecha interna es nueva y relevante.
  • Líderes: Desconfían de los influencers de primer nivel. Confían en micro-creadores de nicho con alta autenticidad. La era del influencer masivo está cediendo.
  • Terrícolas: Perfil emergente. Su consumo lo define su tribu de interés global, no su estrato ni su municipio. Difíciles de alcanzar con medios masivos, extremadamente leales si los alcanzas.

«Los terrícolas se identifican más con comunidades globales de interés. Son difíciles de alcanzar con medios masivos y extremadamente leales a las marcas»

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«No se habla de Bruno»: por qué sí deberíamos hablar de política (sin odiarnos)

“Nuestra vida comienza a terminar el día que guardamos silencio sobre las cosas que importan.”
Martin Luther King

En el contexto de la película de Disney Encanto, «no se habla de Bruno» porque sus visiones del futuro solían calificarse de catastróficas, aunque resultaran ciertas. Lo que llevó a su familia y al pueblo a culparlo por las desgracias que predecía y pretendiendo evitarlas ingenuamente con el silencio. Algo similar nos sucede con la política.

El refrán popular completo suele ser: «En la mesa no se habla de política, religión y fútbol». Esta norma de etiqueta tradicional busca evitar conflictos, discusiones acaloradas y tensiones familiares durante las comidas, promoviendo un ambiente armonioso, aunque a veces se incluyen otros temas como el dinero o el sexo. 

En inglés se registra desde el siglo XIX la regla de cortesía “never discuss religion or politics”, citada en textos de comportamiento social desde al menos 1840 y 1879.​ Se formulaba como consejo general de etiqueta: en la mesa, en los negocios o en la barbería, evitar esos temas para no provocar discusiones.

  • Fútbol: Es el tercer pilar habitual, mencionado frecuentemente por la pasión y el fanatismo que genera.
  • Temas adicionales: En algunas variantes, también se desaconseja hablar de dinero (situación económica), salud/enfermedades o críticas a otras personas.

Algunos autores sospechan que dictaduras y regímenes autoritarios aprovecharon y reforzaron esta regla para desincentivar el debate ciudadano sobre temas sensibles como religión y política. Sin embargo, esto se presenta como interpretación histórica o conjetura, no como un origen comprobado con una fecha, un país o un autor específico.

De dónde viene esa norma

Parece ser una tradición particular que se generalizo por las acaloradas discusiones que sueles conllevar. Es un dicho muy extendido aquello de que “en la mesa no se habla de política, ni de religión, ni de fútbol”.

Se supone que busca evitar discusiones acaloradas: religión y política tocan identidad, valores y lealtades profundas, por eso suelen vivirse como ataques personales. Pretende cuidar las relaciones familiares y de amistad, sobre todo en contextos muy polarizados donde es fácil que una cena termine en pelea. Y en entornos grandes (chats, grupos de vecinos, reuniones mixtas) se fijan reglas explícitas de “ni religión ni política” para mantener la convivencia básica.​

Costos ocultos de ese tabú

Pero este tabú entraña unos altos costos sociales. El primero, y más evidente, es que debilita la formación ciudadana: si no se habla de política ni en la mesa ni en la escuela, se le niega a la gente espacios para aprender a participar y opinar. El segundo es que perdemos profundidad cuando evitamos los temas que de verdad estructuran la vida (poder, justicia, sentido, creencias) y nos quedamos en conversaciones superficiales. Y el tercero, y no menos importante, es que aunque no se hablen en casa, las decisiones políticas y religiosas siguen impactando a personas reales en su día a día.

Esto evidentemente conviene al status quo, es decir, los políticos de siempre con sus las campañas llena de recursos y los poderes establecidos como son la religión (de la cual tampoco se habla) y el poder corporativo.

Por qué sí valdría hablar de religión y política

Nuestra propuesta en CEREBRO Y MARCA es que vale la pena hablar también en espacios públicos y privados, de estos temas que influyen en casi todo: derechos, economía, género, educación, guerra y paz; dejar de hablarlos es renunciar a entender el mundo.

Las investigaciones sobre polarización muestran que muchas personas han cambiado de opinión tras conversaciones respetuosas con quien piensa distinto; es decir, debatir bien sí sirve y varios autores y organizaciones defienden que no deberían ser tabú, sino oportunidades para practicar escucha activa, empatía y pensamiento crítico.

Cómo desarrollar un buen eslogan publicitario

El lema de campaña es el grito de guerra con el que tantos seguidores como contradictores entienden el concepto que aglutina los movimientos del ejército o en este caso del equipo de campaña. Es una frase clara y memorable que actúa como un clavo penetrando la mente del elector. No es necesario que sea poética, pero sí que marque una diferencia con respecto a los demás candidatos o propuestas políticas.

En NARANJO+CÁLAD repasamos algunos lemas publicitarios memorables, tratando de develar el secreto detrás de su éxito.

A diamond is forever

Es un famoso eslogan publicitario creado en 1947 por Frances Gerety para la empresa de diamantes De Beers. Se ha convertido en sinónimo de compromiso y amor eterno, y se atribuye haber impulsado la venta de diamantes al vincularlos con la permanencia de estos sentimientos. La frase también es el título de la película de James Bond de 1971 y su banda sonora. 

Just do it

El eslogan se lanzó como parte de la primera gran campaña televisiva de Nike en 1988. El primer anuncio de la campaña presentaba a Walt Stack, un maratonista de 80 años que corría todos los días, y terminaba con la frase «Just Do It». Sin embargo su origen parece un poco más macabro pues se inspiró en las últimas palabras de Gary Gilmore, condenado a muerte, al expresar a los funcionarios encargados de aplicarle la pena capital: «Let’s do it».

The pause that refreshes

«The pause that refreshes» («La pausa que refresca») fue un eslogan publicitario de Coca-Cola creado en 1929 que tuvo tanto éxito que se convirtió en uno de los más duraderos de la marca y en parte del vocabulario cultural. Este eslogan ayudó a consolidar la marca Coca-Cola durante décadas, especialmente durante la Gran Depresión, posicionándola como un elemento de alivio y pausa para los consumidores.

Tastes great. Less filling

La frase «Tastes great. Less filling» («Sabe genial. Sacia menos») se popularizó con la campaña publicitaria de Miller Lite en la década de 1970. La historia es que la marca lanzó una serie de anuncios que presentaban a atletas retirados en un debate para crear conciencia sobre la nueva cerveza ligera, que publicitaba ambas cualidades, el buen sabor y su ligereza. La campaña fue tan exitosa que se convirtió en un ícono de la cultura pop y la marca la ha revivido varias veces desde entonces

We try harder

La campaña publicitaria «We Try Harder» de Avis se lanzó en 1962 para diferenciarse de su competidor principal, Hertz, y se basó en la honestidad de admitir que eran la segunda compañía de alquiler de coches, pero que por ello se esforzaban más en el servicio al cliente. Esta campaña fue un gran éxito, llevando a Avis a ser rentable por primera vez en una década y aumentando su cuota de mercado, y se convirtió en una parte central de la identidad de la empresa durante más de cincuenta años

Good to the last drop

La frase «bueno hasta la última gota» (Good to the last drop) se asocia con la marca de café Maxwell House y tiene su origen en 1907, cuando se dice que el presidente Theodore Roosevelt la pronunció al probar el café. La compañía de café Cheek-Neal Coffee registró la frase como eslogan en 1926, después de que se volviera popular y se asociara con su café en anuncios. Fue copiado por Café La Bastilla en Colombia.

Breakfast of champions

El cereal que se convertiría en Wheaties fue inventado accidentalmente en 1921 cuando un médico de la compañía Washburn Crosby dejó caer salvado de trigo sobre una estufa caliente, creando unos copos de trigo inflados. Con el tiempo, se convirtió en el «Desayuno de los campeones» gracias a su conexión con los atletas de élite que aparecían en sus anuncios.

Does she… or doesn´t she

La frase «Does she… or doesn´t she» (¿Lo hace o no lo hace? ¿Se tiñe o no se tiñe?) es un eslogan de publicidad para el producto de tintura de cabello Miss Clairol, creado en 1957. La campaña fue revolucionaria porque normalizó el uso de tintes para el cabello, que hasta entonces se consideraba una práctica cuestionable, al presentarla como una opción glamurosa y normal. El eslogan se volvió tan icónico que se utilizó durante 15 años y tuvo un impacto significativo en la industria y en el lenguaje sobre la coloración del cabello. 

When it rains, it pours

El eslogan publicitario «When it rains, it pours» (Cuando llueve, diluvia) se originó en la empresa de sal Morton Salt en 1914, con el fin de promocionar un nuevo producto: sal de mesa de grano fino que no se apelmazaba. La frase ingeniosa hacía referencia a que, si la sal se apelmazaba debido a la humedad, era un gran problema (diluvio), pero su nueva sal se mantenía suelta y fácil de usar en cualquier condición climática, como si no hubiera lluvia. 

Where´s the beef?

«Where’s the beef?» fue una exitosa campaña de publicidad de Wendy’s lanzada en 1984 para criticar a la competencia por tener hamburguesas con menos carne. La campaña se popularizó enormemente gracias a la frase pronunciada por Clara Peller, una anciana que se convirtió en un ícono cultural, y la frase se convirtió en un eslogan cotidiano que cuestionaba la falta de sustancia en un producto o idea. 

Un eslogan publicitario es fundamental para una marca porque funciona como una frase breve y memorable que resume su esencia, valores y propuesta de valor. Ayuda a diferenciarla de la competencia y a generar una conexión rápida con el público, facilitando que los consumidores recuerden la marca y la asocien con una emoción o beneficio específico. Además, un buen eslogan refuerza la identidad de la marca y puede convertirse en un símbolo duradero dentro de su comunicación.

En su libro Battlecry (Grito de guerra), Laura Ries, hija del famoso estratega de mercadeo Al Ries, identifica 5 técnicas para crear un eslogan memorable y que compartimos a continuación:

  1. Rima
    la rima  como efecto razón. Las rimas se usan para agregar fluidez y, por lo tanto, obtienen una puntuación alta en fluidez. Y debido a la fluidez heurística, cuando las personas escuchan rimas, su mente las procesa con mayor fluidez y las acepta más fácilmente sin una evaluación exhaustiva. Además se fijan más fácilmente en la memoria.

    Ejemplo: Rexona no te abandona.
  2. Aliteración
    Es un recurso literario que consiste en la repetición de uno o varios sonidos (consonánticos o vocálicos) al principio de palabras cercanas, con el fin de crear un efecto musical y rítmico. Se utiliza para enfatizar, dar musicalidad o crear un efecto sonoro que llame la atención del oyente o lector, como se ve en refranes, poemas y trabalenguas.

Ejemplo: Tres tristes tigres tragaban trigo en un trigal.

  1. Repetición
    La repetición es el uso de la duplicidad de la expresión para hacer énfasis en alguna idea en particular. Tal vez es uno de los recursos más utilizados en la publicidad pues la repetición también es una técnica de mnemotecnia.

    Ejemplo: Mejores ingredientes, mejor pizza. Papa John´s
  1. Reversión o contraste

Esta técnica usa la figura literaria entre opuestos. El tiempo cura todas las heridas se centra en cura y herida, dos opuestos. Luz y oscuridad, dolor y placer. También muy usado por cantautores como el guatemalteco Ricardo Arjona en las letras de sus canciones.

Ejemplos: No hay mal que por bien no venga.
Acompáñame a estar solo.

  1. Doble sentido o significado
    Una de las principales características del lenguaje humano es la polisemia, es decir, el múltiple significado que puede tener una palabra. Esta característica permite la emergencia de figuras literarias y de recursos lingüísticos usando en una misma palabra, sus múltiples significados.

    Ejemplos: Un diamante es para siempre.
    Naranjo+Calad, Marketing Partners.

Antes de arrancar la campaña electoral: el arte de saber esperar

Muchos candidatos viven hoy una misma escena: están ansiosos por comenzar la carrera electoral. Quieren salir ya a conquistar votantes, publicar contenido y hacer presencia en todos los espacios posibles. Sin embargo, este afán puede ser un error estratégico.

Antes de lanzarse a comunicar, es fundamental entender cómo funciona la mente del elector. Todo mensaje político tiene una finalidad: conectar ideas con las emociones y preocupaciones del votante. Pero si el público aún no está en “modo elección”, ese mensaje simplemente no se escucha.

En este momento, la mayoría de los ciudadanos en Colombia no está pensando en política. Están centrados en Halloween, Navidad y los planes de fin de año. En ese contexto, invertir grandes esfuerzos en visibilidad política puede ser ineficaz, así lo recomendamos a nuestros clientes políticos en NARANJO+CÁLAD.

Entonces, ¿qué deberían hacer los candidatos ahora? Este es el momento ideal para afinar el mensaje, ajustar la estrategia y fortalecer las alianzas con los equipos y entidades que más adelante serán clave en la ejecución de la campaña. Es tiempo de diagnóstico, planeación y conexión con los territorios y comunidades.

Candidatos: calma. La carrera apenas comienza, y la preparación que hagan hoy marcará la diferencia cuando llegue el verdadero momento de competir por la atención —y el voto— del elector.

Pepsi vs. Coca-Cola: Una rivalidad icónica marcada por la Cultura Pop

La rivalidad entre Pepsi y Coca-Cola es una de las más emblemáticas en la historia del marketing y los negocios. Más que una simple competencia por vender bebidas gaseosas, esta disputa ha sido una lucha por el dominio cultural, emocional y simbólico en la mente del consumidor. Durante más de un siglo, ambas marcas han protagonizado una batalla constante por el liderazgo del mercado global de refrescos, pero fue en los años 80 del siglo XX cuando Pepsi logró uno de sus mayores golpes estratégicos: una audaz campaña publicitaria que cambiaría las reglas del juego.

En pleno auge de la cultura pop, Pepsi apostó por una estrategia agresiva que la desmarcara de la imagen tradicional y conservadora de Coca-Cola. Así nació la campaña “Pepsi: The Choice of a New Generation” (Pepsi: la elección de una nueva generación), en la que la marca buscó conectar directamente con la juventud, el cambio y la innovación. La clave de esta campaña fue el fichaje de algunas de las estrellas más grandes de la música del momento, incluyendo a Michael Jackson, Lionel Richie y Madonna. Con ellos, Pepsi no solo promocionaba un producto, sino que se asociaba con la energía, el estilo y la rebeldía de una generación que buscaba diferenciarse de la anterior.

La contratación de Michael Jackson, en particular, fue un movimiento histórico. En 1984, Pepsi firmó un contrato multimillonario con el Rey del Pop para protagonizar una serie de anuncios que combinaban música, espectáculo y marca de una forma nunca antes vista. El más recordado mostraba a un grupo de niños imitando a Jackson al ritmo de una versión adaptada de “Billie Jean”, culminando con la aparición del artista y el lema de la campaña. Esta asociación llevó a Pepsi a un nuevo nivel de reconocimiento y simpatía, captando a un público joven que empezaba a influir fuertemente en las decisiones de consumo.

Mientras tanto, Coca-Cola, aunque aún dominante en el mercado, se vio obligada a reaccionar. La compañía lanzó “New Coke” en 1985, un intento por modernizar su fórmula y acercarse a las preferencias del nuevo consumidor. Sin embargo, este cambio fue mal recibido por el público, que lo percibió como una traición a la identidad de la marca. Paradójicamente, el fracaso de New Coke terminó fortaleciendo la conexión emocional del público con la fórmula original, rebautizada como “Coca-Cola Classic”. Este episodio demostró cómo la presión ejercida por Pepsi obligaba a Coca-Cola a innovar, incluso si el resultado no siempre era exitoso.

A lo largo de las décadas, esta rivalidad ha beneficiado a ambas marcas. Pepsi necesitaba a Coca-Cola como el gigante al que desafiar, el símbolo del status quo que ella podía romper. Coca-Cola, por su parte, necesitaba de Pepsi como ese competidor que la mantenía alerta y la empujaba a evolucionar. En ese equilibrio entre competencia feroz y necesidad mutua, ambas empresas lograron mantenerse vigentes, relevantes y en constante reinvención, marcando generaciones enteras con sus campañas, jingles y batallas de marketing.

En definitiva, la campaña de Pepsi en los años 80 no solo le dio una identidad propia frente a su eterno rival, sino que también cambió para siempre la forma de hacer publicidad. Convirtió a las celebridades en portavoces de marca de una manera que pocas veces se había visto antes, y redefinió el papel de la cultura popular en la construcción del valor de una empresa. Pepsi y Coca-Cola, más que rivales, son como dos polos opuestos que se necesitan para mantener la chispa encendida.