Carlos Naranjo al Senado: del asesor detrás de escena al liderazgo que da la cara

Durante años, Carlos Naranjo ha estado donde se toman las decisiones estratégicas: detrás de campañas políticas, marcas y proyectos que necesitaban entender a la gente para poder convencerla. Hoy, ese conocimiento deja de ser asesoría y se convierte en candidatura. Carlos Naranjo da el paso al frente y aspira al Senado de la República de Colombia, con el número 92 de la Coalición Ahora Colombia para el período 2026-2030, bajo una propuesta clara: poner el conocimiento del marketing, la psicología y la publicidad al servicio del país.

De asesor político a candidato

Carlos Naranjo no llega a la política improvisando. Ha sido analista político en medios de comunicación y asesor de campañas políticas, entendiendo cómo piensan los votantes, cómo se construyen narrativas verídicas y cómo se comunica una propuesta con impacto real. Ese recorrido le permite conocer por dentro las fortalezas y los vicios del sistema político colombiano.

Ahora, en lugar de aconsejar a otros, asume la responsabilidad directa de representar, legislar y dar la cara. Su candidatura parte de una premisa simple: la política necesita más estrategia basada en evidencia y menos discurso vacío.

Dos décadas construyendo marcas y negocios reales

Antes de la candidatura, hubo empresa. Durante más de 20 años, Carlos Naranjo trabajó en su firma Naranjo Publicidad, acompañando a pymes y emprendedores en Colombia y América Latina. No desde la teoría, sino desde la práctica diaria de vender, posicionar marcas y sobrevivir en mercados competitivos.

Hoy, ese camino continúa en Naranjo+Cálad, firma que fundó junto a su esposa Laura. Una empresa que combina publicidad, estrategia y comprensión profunda del comportamiento humano. Esa experiencia empresarial le da algo poco común en el Congreso: conocimiento real de cómo funcionan los negocios y qué obstáculos regulatorios enfrentan.

Una garantía para el sector del marketing y la publicidad

El marketing y la publicidad en Colombia mueven empleo, innovación y crecimiento, pero siguen siendo sectores poco comprendidos por muchos legisladores. Carlos Naranjo conoce el medio desde adentro: agencias, clientes, emprendedores, regulación, plataformas digitales y cambios tecnológicos.

Por eso, su candidatura representa una garantía para el sector. No para hacer favores, sino para gestionar y revisar la legislación con criterio técnico, actualizado y alineado con la realidad del mercado. Regulaciones mejor pensadas, reglas claras y un entorno que fomente la competitividad, no que la ahogue.

Un Senado con visión estratégica

Carlos Naranjo no promete milagros. Propone algo más serio: decisiones informadas, comunicación política honesta y legislación basada en cómo las personas realmente piensan y actúan. Psicólogo, publicista, empresario y ahora candidato al Senado, su perfil responde a una necesidad concreta del país: menos improvisación y más estrategia.

Colombia necesita legisladores que entiendan la economía de la atención, la comunicación moderna y el impacto real de las leyes en los emprendedores y ciudadanos. Carlos Naranjo no viene a aprender eso al Congreso. Ya lo sabe. Y está listo para ponerlo al servicio del país. Más información sobre su candidatura en www.carlosnaranjo.co

Cerebro y Marca, tu pódcast sobre márketing, psicología y comunicación

A finales de noviembre de 2022 decidimos comenzar un pódcast que nos permitiera compartir con un público amplio y pural, nuestros conocimientos y reflexiones sobre márketing, psicología y comunicación. Nos sentamos esa tarde de domingo a pensar en los temas que abordaríamos y en compañía de nuestro hijo Cristóbal, nos dimos a la tarea.

Al día siguiente lo publicamos, hablando de los orígenes del márketing y aquí vamos, varios episódios despúes, procurando establecer un contacto cercano y claro con todas las personas que tienen un negocio, una empresa o una idea que quieren echar a andar y en la que el mercadeo, sin duda, juega un papel fundamental para el éxito de su proyecto.

Lo invitamos a suscribirse a Cerebro y Marca en su plataforma de pódcast favorita (Apple Podcast, Spotify, Deezer, etc.) y a compartirnos sus experiencias y comentarios sobre nuestro contenido. Finalmente el conocimiento es una construcción colectiva, un patrimonio común que tenemos como especie y en la que participamos y nos beneficiamos todos.

¿Qué es el Branding?

De mercadeo o marketing se habla desde principios del siglo XX, más precisamente desde 1903 en el artículo en el curso The distributive and regulative industries of the United States, dictado por el profesor D.E. Jones, de la Universidad de Michigan. Pero no fue sino hasta finales del siglo pasado que apareció un nuevo término para referirse específicamente a la creación o arquitectura de marcas: Branding.

Al igual que la palabra marketing, branding es un anglicismo que hace referencia específica al proceso de generación de marcas comerciales. A diferencia del español que, de momento, solo cuenta con sustantivos tales como Marcas Comerciales y no con un verbo que lo designe, tal vez lo más cercano sería inventar una palabra como Marcadeo para diferenciarlo de otro tipo de marcas.

Pero mientras se desarrolla esta nueva palabra, lo más sencillo y claro parece ser la utilización del anglicismo Branding para dejar en claro que no se trata de un proceso de marcaje de objetos (Mark) y si de la emergencia de conceptos mentales para diferenciar un producto o servicio en el mercado (Brand).

Esta diferenciación es clave a la hora de ganar participación en el mercado y mantenerse vigente en éste. La marca -en cuestión de branding- incluye además del nombre y la imagen corporativa (logo, tipografías y colores), también el lenguaje, la ambientación, la iluminación, los sonidos, los olores y todos los estímulos que contribuyan a reforzar el concepto mental del nombre en cuestión.

Un nombre memorable, con un logotipo simple y poderoso son un buen comienzo pero no son suficientes para crear una marca. Hace falta trabajo constante y de largo plazo para hacer que suceda la magia de lo que llamamos lealtad de marca, que no es otra cosa que un proceso de confianza y economía cognitiva entre consumidores y productores a través de un lenguaje común. 

Como decía David Ogilvy, uno de los padres de la publicidad moderna: “cualquier idiota puede hacer una oferta, pero hace falta ingenio y perseverancia para crear una marca”. Y es justamente a lo que nos dedicamos en NARANJO, a cultivar marcas. Si Usted está dispuesto a sembrar para cultivar y luego cosechar los éxitos económicos de su negocio a través del Branding, escríbanos al WhatsApp (+57) 305 245 85 15. Tenemos la tierra abonada.

Racionalidad limitada y economía del comportamiento: cómo decidimos el voto (aunque creamos que no)

Durante décadas, la ciencia política y la economía partieron de una premisa equivocada: el votante es racional, compara información y elige la mejor opción. En la práctica, eso casi nunca ocurre. La mayoría de las decisiones políticas se toman bajo racionalidad limitada, usando atajos mentales que simplifican la realidad. Ahí entra la economía del comportamiento y, con ella, una caja de herramientas clave para el marketing político.

De la racionalidad perfecta a la racionalidad limitada

El quiebre lo introduce Herbert Simon, Premio Nobel de Economía en 1978. Su idea es simple y demoledora: los seres humanos no optimizamos, satisfacemos. Tomamos decisiones con información incompleta, poco tiempo y capacidades cognitivas limitadas. No buscamos la mejor opción, sino una que “sea suficientemente buena”.

Sobre esa base, Daniel Kahneman (Nobel 2002), junto con Amos Tversky, demuestra empíricamente que nuestras decisiones están plagadas de sesgos y heurísticas. Más tarde, Richard Thaler (Nobel 2017) lleva estas ideas al terreno económico y político real: consumo, políticas públicas y comportamiento electoral.

Sesgos y heurísticas: economía cognitiva aplicada al voto

Sesgos y heurísticas son atajos mentales. Sirven para reducir el esfuerzo cognitivo. El cerebro ahorra energía. En política, estos atajos explican por qué:

  • Votamos por candidatos que “nos caen bien”.
  • Confiamos en quien parece compartir nuestros valores.
  • Rechazamos datos que contradicen nuestras creencias.

Un sesgo es un error sistemático. No es un fallo aleatorio. Es como disparar a un blanco y errar siempre hacia el mismo lado.

La diferencia clave está en que el sesgo es un atajo que suele llevar al error, mientras la heurística es también un atajo, pero este puede llevar al acierto. En ninguna de las dos ocasiones puede afirmarse que siempre sucede, solo que sucede generalmente.

Dos escuelas, un mismo problema

Aquí aparece el debate central sobre si las heurísticas son más que todo sesgos o no. Es decir, si el subconjunto de los sesgos es más o menos grande dentro del conjunto de las heurísticas.

  • Heurísticas como error: Kahneman sostiene que las heurísticas suelen conducir al error y distorsionan el juicio. Esta escuela es la más popular en economía del comportamiento pues puede modelarse matemáticamente, tal como lo hicieron Kahneman y Tversky con la Teoría Prospectiva.
  • Heurísticas como acierto: Gigerenzer, representante de otra escuela argumenta que, si las heurísticas fueran tan malas y condujesen generalmente al error, no habríamos sobrevivido como especie. En muchos contextos, funcionan bien.

En marketing político, la discusión es secundaria, sin embargo es importante para tener claro el concepto a la hora de aplicarlo. Lo que no puede olvidarse es que el votante decide usando heurísticas, no análisis racionales complejos.

Heurística de anclaje: el primer mensaje manda

La heurística de anclaje ocurre cuando la primera información recibida se convierte en referencia. Todo lo que viene después se interpreta desde ahí. En política:

  • El primer calificativo que se asocia a un candidato (“corrupto”, “técnico”, “outsider”) condiciona toda evaluación posterior.
  • La primera cifra, encuesta o escándalo actúa como ancla.

El votante ajusta su juicio, pero nunca lo suficiente. Por eso, quien define el marco inicial suele llevar ventaja.

Heurística de representatividad: parecer importa tanto como ser

Esta heurística evalúa probabilidades según qué tan bien algo encaja en un estereotipo. Miremos un ejemplo:

¿Es más probable que Nicolás Maduro renuncie o que Nicolás Maduro renuncie después de una manifestación popular?

La segunda opción “suena” más representativa de una narrativa política conocida, aunque estadísticamente sea menos probable. El cerebro confunde coherencia narrativa con probabilidad real. El primer conjunto es más amplio estadísticamente que el segundo. En campañas:

  • “Tiene pinta de presidente” pesa más que su hoja de vida.
  • Los estereotipos políticos sustituyen al análisis de datos.

Heurística de disponibilidad: lo que más vemos, más creemos

La heurística de disponibilidad estima la probabilidad de un evento según la facilidad con la que lo recordamos. Si algo aparece mucho en medios o redes:

  • Parece más frecuente.
  • Parece más importante.
  • Parece más real.

Es por eso que la sobreexposición mediática crea percepciones de crisis, inseguridad o corrupción, aunque los datos no las respalden y que las campañas que dominan la agenda mental del votante ganan terreno, incluso sin argumentos sólidos.

El voto no se convence, se facilita

El marketing político efectivo no intenta volver racional al votante. Acepta la racionalidad limitada y trabaja con ella. Gana quien:

  • Define los anclajes.
  • Controla los estereotipos.
  • Domina la disponibilidad mental.

Para las ciencias del comportamiento y el marketing la decisión de voto no es un cálculo. Es una intuición guiada. Entender esto no es manipular: es comprender cómo funciona realmente la mente política en el siglo XXI. A continuación el capítulo completo de Cerebro y Marca en Las entrañas de las campañas a través de NCN Pódcast.

Posdata: A propósito de racionalidad limitada y sesgos, por error generaron una portada para este episodio titulada «Sesgos humorísticos en política». Pedimos que lo corrigieran pues era «Sesgos y heurísticas en política», pero lo pasaron a «Humor que manipula el sesgo»…. ustedes entenderán.

Su campaña política está mal y usted no lo sabe

Masterclass gratuita para candidatos y sus equipos de campaña

La mayoría de las campañas electorales son erráticas: se construyen más desde el deseo y la urgencia que desde la estrategia y el análisis de datos. En esta masterclass gratuita sobre campañas políticas, aprenderás a mejorar tu campaña de forma rápida, económica y efectiva, evitando errores comunes que cuestan tiempo, dinero y credibilidad.

Durante estos meses de campaña en Colombia, vemos a los políticos tradicionales recurriendo a la fuerza bruta para intentar llevar al ciudadano a las urnas, mientras que muchos nuevos candidatos se sienten desorientados ante la falta de experiencia, estructura y recursos. Esta clase está pensada especialmente para ellos: personas con vocación política y recursos limitados que necesitan utilizarlos de manera estratégica, pero no saben por dónde empezar ni qué priorizar.

Laura y Carlos, fundadores de NARANJO+CÁLAD, han asesorado campañas políticas en toda América Latina y están comprometidos con la construcción de una nueva clase política. Una que deje atrás las prácticas clientelistas y burocráticas que han reducido la democracia a un discurso de apariencias, y que apueste por campañas honestas, eficientes y centradas en el ciudadano.

Si crees que tu campaña no avanza como debería, o peor aún, si piensas que todo va bien sin tener la certeza de por qué, esta masterclass es para ti. “Su campaña política está mal y usted no lo sabe” no es una provocación gratuita: es una invitación a mirar tu estrategia con honestidad, corregir a tiempo y competir con inteligencia. Inscríbete y descubre lo que otros candidatos siguen ignorando. Tu campaña —y tus votantes— lo agradecerán.

Temas:

  • La estrategia
  • Psicología del elector
  • Heurísticas y sesgos
  • Propuesta Única de Venta (PUV)
  • Medios y redes sociales
  • Lo que toda campaña debe tener
  • Neuromarketing y política

Profesores:

Laura Cálad
Comunicadora Social y Periodista de la Universidad de Antioquia, Diseñadora y especialista en Mercadeo de la Universidad EAFIT. Socia fundadora de NARANJO+CÁLAD.

Carlos Naranjo
Psicólogo de la Universidad de Antioquia, publicista de la Universidad Pontificia Bolivariana, especialista en Estudios Políticos y Magíster en Economía Aplicada de la Universidad EAFIT. Socio fundador de NARANJO+CÁLAD

Fecha:

Miércoles 21 de enero de 2026 de 10 AM a 12 M por Zoom Meeting.

Inscripciones en el siguiente formulario (Cupos limitados):

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Análisis de neuromarketing de las campañas a la Gobernación de Antioquia

Las neurociencias modernas no surgieron de la nada ni son una moda pasajera. Son el resultado de más de un siglo de convergencia entre biología, psicología y ciencias formales. Hoy, en pleno siglo XXI, su impacto es evidente en campos como el marketing político, donde entender cómo ve, siente y decide el elector es tan importante como el mensaje mismo.

El punto de partida suele ubicarse a finales del siglo XIX, cuando Santiago Ramón y Cajal, Premio Nobel de Medicina en 1906, demostró que el sistema nervioso está compuesto por células individuales: las neuronas. Este hallazgo permitió pensar el cerebro no como una masa indiferenciada, sino como un sistema organizado, capaz de procesar información.

Durante el siglo XX, este enfoque se consolidó con el desarrollo de nuevas técnicas de estudio cerebral y, sobre todo, con la aparición de la Teoría del Procesamiento de la Información, que concibió la mente como un sistema que recibe estímulos, los interpreta y produce respuestas. De ahí nacieron las ciencias cognitivas, entre ellas la psicología cognitiva, base conceptual del marketing político contemporáneo.

De Turing a Chomsky: cuando la mente se volvió sistema

En este proceso, Allan Turing fue clave al proponer modelos formales de computación. Su trabajo inspiró la idea de que el cerebro podía entenderse, al menos en parte, como una máquina capaz de manipular símbolos y ejecutar algoritmos. Esta metáfora computacional marcó profundamente la investigación sobre la mente.

Más adelante, Noam Chomsky revolucionó la lingüística al afirmar que el lenguaje depende de estructuras mentales innatas. Esto impulsó a las neurociencias cognitivas a buscar las bases neuronales de capacidades humanas complejas como el lenguaje, la toma de decisiones y la emoción.

El resultado fue un campo claramente interdisciplinario, donde biología, computación y teoría cognitiva se integran para explicar cómo emerge la mente del cerebro. Ese mismo marco es el que hoy permite analizar campañas políticas desde una perspectiva científica.

Neuromarketing: de la academia al mercado y a la política

No es un secreto: el neuromarketing se convirtió en uno de los temas de moda en el marketing y la publicidad. En las últimas décadas, conceptos como neuronas, sinapsis y cerebro saltaron del laboratorio a las ciencias sociales, desde la antropología hasta la psicología.

En un sistema capitalista, el desenlace era obvio: aplicar estos descubrimientos al mercado y a los consumidores. Así nacieron las neurociencias aplicadas al mercadeo y, posteriormente, al marketing político. El votante pasó a ser analizado no solo como ciudadano, sino como un sujeto perceptivo y emocional.

Eye tracking y campañas políticas: el estudio de Naranjo+Calad

En 2023, en NARANJO+CÁLAD, desarrollamos un estudio aplicado sobre el uso de eye tracker en las campañas de los cuatro candidatos que punteaban en las encuestas a la Gobernación. El objetivo fue identificar elementos visuales relevantes y útiles para el análisis político.

Este tipo de herramientas permite ir más allá de la opinión y medir con precisión qué ve realmente el elector.

Conceptos clave para entender el análisis visual

Puntos de impacto: Zonas del diseño donde se buscaba atención y, efectivamente, se obtuvo.

Puntos de fuga: Zonas donde el diseñador no quería atención, pero el ojo del elector se dirigió allí.

Puntos de negligencia: Zonas donde se quería atención, pero no se consiguió.

Nivel de emocionalidad: Puede medirse con herramientas como Facereader (no aplicada en este experimento), que identifica emociones básicas: alegría, tristeza, ira, desagrado, miedo y sorpresa.

Además, se analizan dos dimensiones fundamentales:

  • Valencia: si la emoción es positiva o negativa.
  • Arousal: el nivel de activación emocional, de calmado a altamente excitado.

Estas variables explican por qué un mensaje se recuerda, se ignora o se rechaza.

Tarjetón y heatmap: el caso de la Gobernación

El análisis incluyó el tarjetón de Gobernación y su respectivo heat map, permitiendo observar patrones de atención visual en los electores.

Luis Pérez

Exalcalde y exgobernador, aspiraba por segunda vez con un eslogan ya probado: “Piensa en grande”. Fue puntero en las encuestas hasta pocos días antes de la veda legal. Su principal fortaleza fue la recordación, pero también cargó con el desgaste de lo conocido.

Eye tracking Luis Pérez.

Andrés Julián Rendón

Formaba parte del bloque de oposición a Luis Pérez, junto con Luis Fernando Suárez, Juan Diego Gómez y Mauricio Tobón. La falta de un mecanismo claro para definir un candidato los debilitó, hasta que Federico Gutiérrez se decantó por Rendón, dándole el impulso definitivo para llegar a la Gobernación.

Eye tracking Andrés Julián Rendón.

Esteban Restrepo

Su campaña inició cuesta arriba al ser el candidato del movimiento Independientes, asociado al exalcalde Daniel Quintero, cuyo mandato fue ampliamente desaprobado. Para muchos votantes cercanos a Federico Gutiérrez, Restrepo representaba la continuidad de un modelo rechazado.

Eye tracking Esteban Restrepo.

Luis Fernando Suárez

Odontólogo con maestría en epidemiología, fue gobernador encargado en dos ocasiones durante la pandemia, tras la prisión domiciliaria de Aníbal Gaviria. Arrancó bien, pero su campaña perdió fuerza rápidamente, evidenciando problemas de posicionamiento y sostenimiento emocional.

Eye tracking Luis Fernando Suárez.

Ver no es entender, medir sí

El marketing político moderno no se basa en intuiciones ni en discursos aislados. Se basa en cómo el cerebro procesa imágenes, símbolos y emociones. Herramientas como el eye tracking permiten comprobar una verdad incómoda: muchas campañas no comunican lo que creen comunicar.

Hoy, quien ignore las neurociencias, compite en desventaja. Las elecciones ya no se ganan solo en la plaza pública, sino en los primeros segundos de atención visual del elector. A continuación el episodio completo de Cerebro y Marca de la temporada Las entrañas de las campañas, a través de NCN Pódcast:

Neurociencias aplicadas a la política. Eye tracking de las campañas a la Alcaldía de Medellín.

En el siglo XXI, el marketing político dejó de ser solo propaganda y pasó a ser comprensión del comportamiento humano. Las neurociencias se convirtieron en una herramienta central para analizar cómo los ciudadanos perciben, procesan y deciden su voto. Hoy sabemos que el elector no actúa de manera puramente racional: decide con atajos mentales, emociones, sesgos y narrativas.

Este enfoque tiene raíces claras en el siglo XX. Con la Teoría del Procesamiento de la Información, la psicología cognitiva empezó a explicar la mente humana como un sistema que recibe estímulos, los interpreta y responde según esquemas previos. A partir de ahí surgieron las ciencias cognitivas, integrando psicología, neurobiología, lingüística e inteligencia artificial. El marketing político moderno bebe directamente de esta tradición: entender qué información entra, cómo se codifica y qué dispara una conducta electoral.

Con ese marco, analizar una elección no es solo contar votos, sino leer percepciones, símbolos, recursos y errores estratégicos. Veamos el caso de la elección a la Alcaldía de Medellín.

El tarjetón de la Alcaldía: de 16 candidatos a cuatro relevantes

Inicialmente, el tarjetón de la Alcaldía de Medellín contaba con 16 candidatos. Dos se retiraron durante el proceso, entre ellos Daniel Duque, concejal del Partido Verde y posteriormente cercano al representante a la Cámara Daniel Carvalho.

Como suele ocurrir en campañas locales, la atención real del electorado y de los medios se concentró en quienes marcaban mejor en las encuestas. Fueron cuatro los nombres que realmente disputaron la narrativa y el voto.

Juan Carlos Upegui: maquinaria sin emoción

Candidato del movimiento Independientes, Juan Carlos Upegui venía de ser secretario de Paz y No Violencia durante la alcaldía de Daniel Quintero. Además, su vínculo familiar —primo de Diana Osorio, esposa del exalcalde— lo posicionaba claramente dentro del continuismo.

Su campaña contó con la maquinaria de la Alcaldía de Medellín, lo que en teoría debería garantizar visibilidad y estructura. Sin embargo, desde el punto de vista cognitivo, falló en lo esencial: no logró construir una emoción movilizadora ni una identidad propia. El resultado fue contundente: no superó los 100 mil votos frente a los casi 700 mil obtenidos por Federico Gutiérrez.

Eye tracking Andrés Upegui.

Federico Gutiérrez: reconocimiento y memoria política

Federico Gutiérrez jugaba con una ventaja clave en términos de neurociencia electoral: la memoria del votante. Ya había sido alcalde entre 2014 y 2018 y venía de ser candidato presidencial en 2022.

Aunque no logró pasar a segunda vuelta presidencial —contra todo pronóstico, ese lugar lo ocupó Rodolfo Hernández—, su nivel de reconocimiento, su narrativa de orden y su marca personal estaban sólidamente anclados en la mente del elector. En campañas, eso reduce el esfuerzo cognitivo del votante y aumenta la probabilidad de elección.

Eye tracking Federico Gutiérrez.

Albert Corredor: ambigüedad estratégica

Albert Corredor fue concejal de Medellín por el Centro Democrático, partido del que se distanció tras ser sancionado junto con Paulina Aguinaga, Nataly Vélez y Lina García por no apoyar a Simón Molina como presidente del Concejo.

Su posterior cercanía con Daniel Quintero, evidenciada en manifestaciones públicas, lo ubicó en una zona ambigua: parecía una carta del quinterismo no oficial, sin el respaldo explícito pero con señales claras. Desde el marketing político, esta ambigüedad suele generar ruido cognitivo: el elector no termina de entender “quién es” ni “a quién representa”.

Gráficamente su campaña fue muy similar a la de la Alexandra Ocasio al Congreso de los Estados Unidos, lo que es muy habitual en marketing político (copiar conceptos y aplicarlos), pero que si evidencia la falta de consistencia argumental de la estrategia de comunicación.

Paulina Aguinaga: buena propuesta, mala ejecución visual

Paulina Aguinaga, también exconcejal del Centro Democrático, decidió lanzarse a la Alcaldía tras ser sancionada por su partido, que incluso le retiró el derecho al voto en las sesiones del Concejo.

Su campaña fue interesante en contenido y posicionamiento, pero cometió un error crítico desde la neurocomunicación: la falta de recursos gráficos adecuados. En un entorno saturado de estímulos, una mala identidad visual reduce recordación, credibilidad y conexión emocional. Fue, probablemente, una de las campañas más perjudicadas por este factor.

Eye tracking Paulina Aguinaga

Elecciones que se ganan en la mente

Este caso demuestra que las elecciones no se deciden solo con estructuras políticas o trayectorias previas. Se deciden en la mente del votante. Las neurociencias y las ciencias cognitivas nos enseñan que percepción, emoción, memoria y coherencia narrativa pesan tanto o más que la maquinaria.

En marketing político moderno, quien no entiende cómo procesa información el elector, ya va perdiendo la campaña. A continuación el episodio completo de Las entrañas de las campañas de Cerebro y Marca por NCN Pódcast: